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Resumen
I y II: sitúa al principio de placer como un supuesto queriendo
decir que ya deja de ser un postulado teórico para él, y esto
implica que no todos los procesos anímicos pueden ser explicados por
este principio y empieza pensando cuáles serán los obstáculos a este
principio, que es lo que se manifiesta que no se puede explicar por
el mismo. Menciona dos elementos que llamaría fuentes de inhibición
del principio de placer:
1.
principio de realidad y
2. las
pulsiones parciales.
1. En el
desarrollo de este punto, termina diciendo que no es un obstáculo al
principio de placer y se vale para explicar esto de la definición de
Fechner, acerca del principio de estabilidad: que tiende hacia una
meta, que es el equilibrio, la estabilidad o el placer, pero esto
no quiere decir que se arrive a él y esto es algo inherente al
psiquismo mismo (la imposibilidad de llegar a la meta), el psiquismo
tiende hacia el placer, al equilibrio, pero siempre se ve
contrarestado por el principio de realidad, que es el rodeo hacia la
consecución del placer, en este sentido el principio de realidad
implica la articula entre el principio de placer y el de realidad y
el sostenimiento del principio de placer.
A todo
placer instaurado, se le va a instaurar la dimensión de la falta, la
articulación entre el principio de placer y el principio de
realidad nos da el deseo, esto Freud lo menciona en el artículo La
negación, cuando habla del juicio de existencia que es cotejar en la
realidad la representación del objeto, el principio de existencia
lo refiere al principio de realidad y al de placer, por eso ambos
principios trabajan para el mismo lado, es decir que la antinomia no
se la pueda situar en el principio de realidad (si no están
articulados se transforman en un más allá) dice que el psiquismo
está en un estado de tensión permanente, en este sentido está
regulado por el principio de placer-displacer.
2. Las
pulsiones parciales si serían un obstáculo al principio de placer,
Freud dice que éstas se pueden satisfacer directamente (compulsión a
la repetición) o se pueden satisfacer indirectamente, como represión
y retorno por el lado del síntoma, éste es formación de compromiso
entre el principio de placer y el más allá del principio de placer,
que se traduce como padecimiento subjetivo y el principio de placer
en el síntoma es en tanto es una articulación de representaciones o
articulación y por eso deriva parte de la investidura, es decir que
el síntoma es una ligadura o tramitación patológica, pero tramita
y entonces dice que no le sirve como franca oposición al principio
de placer.
En el
punto II, se dirige a buscar otros obstáculos y los plantea a éstos,
como estímulos externos por ej. un accidente, empieza trabajando las
neurosis de guerra, donde hay un conocimiento a partir de un
estímulo que viene de afuera y también aparecen los sueños
traumáticos, que son para Freud una manifestación clara de algo, que
no puede explicarse por el principio de placer, incluso los sueños
traumáticos le hacen obstáculos a la técnica de los sueños como
realización de deseos, cosa que no pasa con el sueño de angustia.
El otro
obstáculo exterior es el deseo de la madre, que se presentifica
cuando se ausenta la misma y Freud marca que cuando se ausenta la
misma, el niño en lugar de angustiarse, juega el juego del Fort-Da,
Freud se dirige a porque se juega y dice que es porque hay algo que
es traumático que el niño necesita tramitar y que es el deseo
materno (lo traumático9, por eso la función del juego es tramitar lo
traumático, por tanto el juego sería como un puente entre el más
allá del principio de placer y el principio de placer; el carácter
del juego es elaborativo, transformar lo pasivo en activo, pero
Freud destaca que en el juego del Fort-Da, también hay un aspecto
del juego que tiene que ver con la repetición una y otra vez de lo
penoso, se repite más el Fort que el Da, acá al igual que en el
sueño traumático, está la consecusión de un placer que no puede ser
sentido como tal, el problema de esto que la satisfacción de la
pulsión, porque este placer que no puede ser sentido como tal,(
Lacan = goce), establecer una más: se trata de a él mismo, pero hay
veces en que el juego no tramita y lo retoma en el pto. V, donde
dice que los juegos no tramitan, mencionando el ej. que los chicos
piden una y otra vez que se les cuente el mismo cuento y en forma
igual que tiene que ver con la búsqueda de identidad de percepción,
los niños, ellos mismo no pueden parar en la compulsión a la
repetición y el adulto es quien debe decir basta.
Freud
plantea la angustia entre el susto, el terror y la posibilidad de
tramitarlo, la angustia como preventiva del peligro, como señal,
como posibilitadora, como puente entre el trauma o él más allá y el
principio de placer o la tramitación (esto aparece en el Seminario
de la angustia, como la angustia entre la pulsión o el goce y el
deseo).
Punto
III.
Freud Se
vale para afirmar el más allá del principio de placer de sus 25 años
de experiencia clínica, se siente autorizado para dar cuenta que
este “... Más allá...”, se presenta en transferencia, Freud empieza
a hacer un recuento de los diferentes momentos en la técnica,
partiendo de recuerdo, repetición y reelaboración, dice que a partir
de la emergencia de lo reprimido en la asociación libre,
interpretaba lo inconsciente, luego esta interpretación debía ser
corroborada por un recuerdo, Freud dice que el fin propuesto tiene
que ver con hacer consciente lo inconsciente y agrega que no es
posible totalmente hacer consciente lo inconsciente, que esto es lo
que tenía como idea en el texto del 14. No varía el fin del
análisis, sino que ahora dice que no es posible alcanzarlo en su
totalidad, porque el enfermo puede no recordar todo lo reprimido,
quedando obligado a repetir lo reprimido y es lo más importante de
su vida infantil, aquello que es lo reprimido primordial, y es lo
que se repite en la transferencia, menciona que el trazo del pasado
que se repite, se presenta con una fidelidad indeseada. Este
perpetuo retorno de lo mismo entraña siempre un fragmento de la vida
infantil y del Edipo.
En 1914
alentaba la neurosis de transferencia, ahora no, porque no siempre
la misma va a ser posible, es decir no siempre es posible ligarla a
un recuerdo, por eso hay que tratar de limitarle lo más posible en
cuanto a la compulsión de la repetición.
Freud
dice que el analista no siempre puede ahorrarle al analizante este
proceso de la cura, pero siempre debe tratar que el analizante
guarde cierta superioridad frente a lo que está aconteciendo, es
decir que pueda colocarse como un sujeto en esta situación de
repetición, y dice que esto es algo pasado que se está actualizando
en el paciente.
El
analista trata de restringir lo máximo posible la neurosis de
transferencia, no puede ahorrarle ese paso en la cura, si puede
mostrarle estas situaciones como reproducciones de hechos en el
pasado.
Freud
propone abrir una vía de trabajo, que es instar a las
asociaciones.
Freud se
pregunta ¿cuál es esa resistencia y de donde proviene?, la respuesta
de cuál es esa resistencia es la compulsión a la repetición.
En
cuanto de donde proviene, uno de los cuestionamientos que Freud
plantea es que no puede ser posible que el inconsciente resista,
primero hay que librarse de este error.
Resiste
cuando dice esto la idea que tiene es que el inconsciente que
produce las formaciones del inconsciente (inconsciente dinámico) son
simbólicas, son metáforas y en tanto como metáforas insiste, se
manifiestan , se expresan, no resiste.
La
resistencia tiene que provenir de los estratos superiores del yo,
pero al mismo tiempo dice de que parte del yo provienen las resiste,
del yo inconsciente y vuelve a caer en la trampa de que el
inconsciente resiste.
Para
solucionar esto hablara del yo coherente y del yo reprimido, el
primero que se resiste ante la emergencia de lo reprimido y esto es
a constancia del principio de placer.
De esta
manera lo reprimido permanece como tal, esto se va a manifestar
como una compulsión a la repetición, cuales son las vivencias que se
repiten, como conocer su identidad o su actualidad, son hechos,
situaciones que en el momento que transcurrieron fueron
displacenteras en sí mismas, que implicaron sufrimiento, éstas
vivencias responden aún más allá del principio de placer.
Detalle
de las vivencias.
1.Floren
dentro de la severidad, siendo sepultado con frustración y dolor.
2.
Pérdida de amor que deja una marca de fracaso.
3.Fracaso en la investigación sexual.
4.Desengaño sufrido con el progenitor del sexo opuesto.
Todas
estas situaciones ponen límite a la consecución del deseo y en
todos ellos dice que puede quedar como víctima de desprecio y
humillación. Freud dice que muchas veces este desprecio se
provoco en transferencia con el analista, provocando duras palabras
y tratándolo con gran distancia. Todas estas situaciones son
opuestas por el sujeto mismo y lo que se pone en acto es la inercia
frente al sufrimiento.
Freud
menciona con confirmación de la compulsión a la repetición, la
Neurosis de Destino, esto a repetición no solo se da en
transferencia y se dice que los n de destino son aquellos en donde
no hay síntomas, y en este sentido no hay A, pero haya operado como
colchón, que las resguardan de esta vivencia de conocer traumado,
se trataría de una situación que toma carácter egosintonico. El yo
no se opone, el sujeto tiene la actitud de resignación.
Freud
dice que estos sujetos se quedan resguardados en la suerte o
destino que les ha tocado, esto puede tener muchas variantes,
astros, Dios; el sujeto no tiene respuesta y queda víctima de la
situación.
M.Psc.-
Licdo. Roberto Pablo Cardozo H
Costa
Rica
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