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La razón de ser de este texto ya aparecía en "La
división de la Personalidad Psíquica" (1932) que es la Lección 31 de
las "Nuevas Aportaciones al Psicoanálisis".
En 1932 ya había comenzado el movimiento de la
psicología del yo que postulaba un concepto fundamental que lo
diferenciaba del psicoanálisis y que era el de un yo libre de toda
área de conflicto, destacando así la función sintetizadora del yo.
Cuando Freud comienza a enterarse de este movimiento
escribe estos textos para que no se tergiversará su teoría, ya que
la premisa del psicoanálisis era desde el inicio la de la división
del aparato psíquico.
Freud no niega que el yo tenga una función
sintetizadora pero dice que esta es solo una de las funciones y que
está sujeto a trastornos porque el yo está escindido y las mociones
pulsionales se hacen presentes en él.
Freud también se ve obligado a escribir este texto a
partir de lo que había planteado en "Fetichismo" como dos corrientes
opuestas que cursan paralelamente y que son la de aceptación y
negación simultánea de la castración, pero con la particularidad de
que estas corrientes no entran en conflicto sino que producen una
escisión en el yo.
Lo novedoso en este texto es situar una escisión en
el yo, es decir una escisión intrasistémica y no entre instancias.
En este sentido plantea que la escisión del yo no es
privativa del fetichismo sino que en todo caso esta es la patología
que más da cuenta de este proceso.
La renegación es un mecanismo que también transcurre
en la neurosis y esto puede verse en el texto sobre fetichismo en el
que Freud daba un caso clínico de neurosis obsesiva en el que el
sujeto renegaba del hecho de la muerte del padre sabiendo y
desconociendo al mismo tiempo y además para el psicoanálisis la
muerte también refiere a la castración.
Freud da un caso clínico de un niño que había llegado
a conocer los genitales femeninos y por lo tanto estaban dadas las
condiciones para la amenaza de castración.
Dice esto porque la amenaza puede haber existido
antes pero tiene un carácter retroactivo y recién es resignificada a
partir de la visión de los genitales femeninos.
Freud dice que ante esta amenaza hubiera sido dable
esperar que el niño adhiera a una de las dos alternativas posibles
que eran aceptar la amenaza y obedecer la prohibición o continuar
con la satisfacción de la pulsión a riesgo de lo que hubiera podido
implicar.
A pesar de esto no acontece ninguna de las dos
posibilidades sino que l niño se queda con las dos simultáneamente,
ya que por un lado se permite la satisfacción y por otro se le
presta el debido respeto a la realidad.
El niño creo un sustituto para el pene de la madre
que es un fetiche negando se esta manera la posibilidad de su propia
castración por lo que ya no tiene que creer en la amenaza que se le
había formulado.
El mecanismo por el que se constituye el fetiche es
el desplazamiento y opera la regresión. Se transfiere la
importancia del pene a otro objeto que a partir de ese momento se
constituye en objeto fetiche, y en esta constitución opera una
regresión porque hubo percepción de la falta y se produjo la
inscripción de la castración, pero el juicio consecutivo a esta
percepción de la falta en la madre es negado a partir de la creación
de este objeto fetiche.
Freud dice que muchas veces el objeto fetiche no es
eficaz en tanto no logra apartar al sujeto de la angustia de
castración.
Cuando esto sucede aparece la angustia en la
perversión como así también síntomas que tienen el carácter de
síntomas neuróticos, siendo el sujeto abordable por la vía de estos
síntomas y no por la vía del objeto fetiche.
M.Psc. Lic. Roberto Pablo Cardozo
Costa Rica
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