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“Cuando se dice también se calla” y “(lo) que se diga
queda olvidado tras lo que se dice en lo que se escucha” (Lacan)
Introducción
Este trabajo tiene como marco el Psicoanálisis, en
relación a nuestra práctica, y a cómo abordamos estos fenómenos.
Cuando estamos frente a un paciente, esperamos que diga algo, aunque
muchas veces hay dificultades en que esto ocurra fácilmente.
Esperamos que diga algo porque nuestro quehacer es por y con la
palabra, con ello; se va a ir desplegando nuestro quehacer y sus
consecuencias, modificaciones subjetivas, responsabilizándose el
sujeto por su acción u omisión de lo que acontece.
Porque cuando nosotros hablamos de sujeto, estamos
hablando de un entramado entre la cosa y la palabra y, es solo por
medio de la palabra que esto se puede modificar. Porque el
Psicoanálisis tiene también un límite que es que la realidad no la
puede modificar, es lo imposible, pero sí puede modificar el
abordaje del sujeto a esa realidad.
Asimismo,
la labor de la psicoterapia consiste en reconstruir,
partiendo de ciertas manifestaciones dadas, la constelación de
fuerzas que dio origen a esas expresiones. Tras el cambiante cuadro
manifiesto, encontramos sus fundamentos dinámicos: impulsos que
tienden a la descarga y fuerzas inhibidoras de rechazo. Los primeros
esfuerzos del analista están dirigidos a eliminar los obstáculos que
impiden una expresión más directa de dichas fuerzas, lo que trata de
conseguir por medio de lo que se llama la regla básica. Se pide al
sujeto, sin hacer selección alguna, diga todo aquello que pasa por
su mente. Por consiguiente, para efectos de la psicosis esta
relación terapéutica, más allá de las fantasías que el paciente
puede hacerse al respecto, es una relación en la cual, el paciente
psicótico va a poner a prueba el Yo del terapeuta, en el sentido de
ser capaz de “contener” y “tolerar” el impacto de ese mundo interno
por el que se siente invadido y desbordado, para ir incorporando las
características del mismo e ir desarrollando las propias a través de
un proceso de identificación en un intento de poder “ ser sujeto”
para “sujetarse” a ese mundo que le rodea.
“En cuanto a la relación psicoterapéutica fue
investigada primero por el psicoanálisis. Freud descubrió y
describió la transferencia como una de las características de la
psicodinamia de esta relación y como la fuerza o motor del proceso
terapéutico. A consecuencia de algunas afirmaciones del maestro, los
psicoanalistas en general entendieron que Freud consideraba que el
psicótico es incapaz de hacer transferencia y en consecuencia es
inanalizable. Una lectura más cuidadosa muestra que Freud, por el
contrario, reconoció desde un comienzo que tanto los delirios como
las alucinaciones, síntomas característicos de la patología
psicótica, son procesos psíquicos movidos por fuerzas
transferenciales. Es decir, que Freud no dijo nunca, en realidad,
que los psicóticos no hacen transferencia sino que tienen poca
capacidad de transferir, porque “la libido narcisista encontraría
obstruido el camino cuando quiere volver a los objetos por un
proceso similar a la represión”.
Asimismo, “del estudio de una serie de casos de
delirio persecutorio ha extraído”. . . “La impresión de que la
relación del enfermo con su perseguidor”. . . es decir con la
“persona a la que el delirio atribuye tan gran poder y tanta
influencia”. . . “es siempre aquella que antes de la enfermedad
integraba análoga importancia para la vida sentimental del enfermo o
un sustituto de ella”. . . es decir un “proceso de transferencia”.
Consecuentemente, poco a poco se fue confirmando cada
vez más que el psicótico es capaz de experimentar sentimientos y es
capaz de transferencia. Pero estos sentimientos y esta transferencia
son diferentes de las personas neuróticas. El psicótico está, de
entrada, en una disposición masiva o invasora desde el punto de
vista de los sentimientos. Después de superado el repliegue
narcisista, el paciente se aferra al terapeuta con sentimientos
cargados de ansiosa exclusividad, espera todo de su médico, con una
extrema impaciencia, y constituye con él un vínculo absoluto, con
una ceguera total en las situaciones reales. En su yo devastado, las
emociones, sin encontrar ninguna inercia, lo invaden y lo incendian:
la simpatía se convierte en amor apasionado y la antipatía en odio.
He de concluir que estas características constituyen lo que se ha
llamado transferencia psicótica que se presenta entonces como
súbita, intensa y frágil, ciega y por tanto hipersensible a la
respuesta del Otro (reitero, como altamente significativo). Esta
transferencia está en permanente peligro de ruptura porque, siendo
el psicótico en general y el esquizofrénico en particular tan
sensible a la frustración, cualquier situación de mal entendido o
dificultad contratransferencial pueden provocar un estado de
despersonalización, una crisis de rabia o un retiro con
indiferencia.
Si bien es cierto al realizar este trabajo me
encontré que en el caso del paciente psicótico, tiene como objetivo
el porque de una necesidad de encontrar en el analista primeramente
una “presencia” de persona total que pueda hacerse cargo de él/ella
y con quien poder contar (no solo la números dado sea el caso).
Necesita estructurar la constancia de una relación de objeto,
precisamente una capacidad yoica de la cual él/ella todavía carece y
de la que por lo que tanto, depende realmente para poder realizar
el proceso de crecimiento y desarrollo que constituye este proceso
terapéutico.
No he de dejar de lado que al encontrar asimismo un
proceso terapéutico con pacientes psicóticos los cuales, tienen una
connotación un tanto desigual con pacientes neuróticos esto es un
porvenir un tanto más lento y frustrante (para no dejar de lado la
implicancia de la contratransferencia, esta como un problema de la
posibilidad de tratamiento psicoterapéutico del enfermo mental) una
de las interrogantes más controvertidas en este campo, es el de las
posibilidades del proceso terapéutico del paciente psicótico. Esto
tiene su participación en un proceso terapéutico que se logra a
través de un conjunto de vicisitudes y de cambios que a nuestro
juicio sólo puede ser completo y acabado, en tanto elabore los
aspectos más psicóticos de la personalidad para posibilitar la
recuperación de los aspectos más sanos detenidos por la enfermedad,
es decir, un proceso terapéutico que aparece entonces como un
proceso de redesarrollo y crecimiento psico-emocional, a través del
cual un paciente puede alcanzar una condición de integración de la
personalidad, maduración del Yo y equilibrio emocional que le
garantice una capacidad propia de proseguir el curso de su vida como
un proceso creativo.
Todo esto tiene su entendimiento en el consiguiente
sentido de la “enfermedad mental la cual entendemos, como la
resultante de una detención, perturbación o distorsión del proceso
de crecimiento y desarrollo de la persona y la aparición clínica de
la psicosis como la expresión o denuncia de la existencia de
aspectos no desarrollados del aparato yoico que pudieron haber
permanecido inadvertidos o aparentemente compensados hasta el
momento de la manifestación de la llamada “enfermedad””.
Considerando uno de los dispositivos más manifiestos
de pacientes psicóticos describiré la “condición delirante como un
estado mental en el cual el paciente se encuentra permanentemente
invadido y se siente vivencialmente perseguido por componentes
emocionales que se presentan en la mente en estado bruto y le
impiden pensar. La actividad mental es utilizada entonces para
disociar, controlar y canalizar los componentes emocionales, que,
sin embargo, son percibidos contratransferencialmente”.
“Asimismo cuando existe un delirio manifiesto se
puede descontar que éste está constituido en general por referencias
indirectas que aluden metafóricamente a acontecimientos dolorosos
fundamentalmente de su vida o tal vez mejor a vivencias que tienen
que ver con las consecuencias del daño provocado por esos
acontecimientos en el psiquismo del enfermo. Cuando se presentan
alucinaciones, éstas se revelan, dentro del proceso terapéutico,
como la expresión máxima del estado de cosas descritas
anteriormente”.
En general, tanto las alucinaciones como las
vivencias delirantes son formas de canalizar un sadismo primitivo
cuyo monto amenaza desbordar el “continente” y producir daños
irreparables. En estas circunstancias el delirio denuncia esta
situación y revela la peligrosidad con que es vivida. Pone al mismo
tiempo, la carencia de recursos yoicos con los que cuenta esa
persona para enfrentar la situación actual y nos habla ya
indirectamente del largo camino que habrá que recorrer en el proceso
terapéutico en el sentido de le necesidad de un desarrollo yocio
para llegar a poder encontrar y elaborar el conflicto.
Por otro lado pero como punto nodal donde actualmente
tomo como referencia el transcurrir investigativo y de aprendizaje
personal en la atención de pacientes psicóticos en una institución
como lo es el Hospital Psiquiátrico Chacón Paut y como otra de las
“organizaciones institucionales (entre las que también incluimos la
familia) y sus regulaciones, configuran el ámbito físico, social y
psicológico donde transcurren los procesos del “ser enfermo”, es
decir, como pensar al sujeto como bio-psico-axio-social. El médico,
aunque crea que solamente produce acciones técnicas, en realidad
regula este complejo territorio y de hecho adquiere un rol que pocas
veces le es explícito: el de “organizador de la enfermedad”. Esta
organización tiene una profunda influencia sobre el “enfermo” y da
al médico una especificación operativa cuya importancia muchas veces
él no sabe precisar ni comprender”.
Si mirásemos esto con presente acentuación cabría
decir que las “múltiples carencias del paciente psicótico están
relacionadas en un primer momento con la gran dependencia patológica
con que vivió siempre sus relaciones dentro del núcleo familiar. El
crecimiento, que es un proceso de individuación, incluye
desimbiotización y es atacado por los familiares que temen también
los cambios y sienten la separación también como vacío, pérdida y
muerte. Atacando los intentos de individuación y desimbiotización,
tratan de volver las cosas hacia atrás en un mecanismo de
homeóstasis patológica. Se puede entonces observar que el llamado
doble vínculo se ejerce para mantener la dependencia y la
simbiosis”. Esto trae como salida de las relaciones simbióticas que
requiere entonces la elaboración de un duelo por pérdida de dicha
relación, asimismo, en relación con las regresiones y progresiones
necesarias en todo proceso terapéutico, en el paciente psicótico la
regresión puede alcanzar una profundidad mucho mayor que en las
neurosis. La regresión de por sí, no es necesariamente patológica,
lo patológico es la estereotipia. “En realidad el psicótico necesita
hacer una regresión a niveles infantiles sanos para poder rescatar y
desarrollar un self verdadero” (Winnicott).
Por tanto, “el hombre “en situación de enfermo”
incluye pues una compleja red institucional – asistencial, privada
(familia) o pública (instituciones asistenciales)”. Que citando a
Pichón - Riviere:
Se
trata de una interciencia, con una metodología interdisciplinaria,
la cual funcionando como unidad operacional permite un
enriquecimiento de la comprensión del objeto de conocimiento y una
mutua realimentación de las técnicas de aproximación del mismo”. Y
es aquí donde la Interconsulta aspira a una dialéctica
interdisciplinaria entre el médico y el psicólogo o psiquiatra
dinámico que converjan en un punto nodal en vía a la salud del
paciente dejando de lado las diferencias teóricas y las riñas
temperamentales y que, resulten estar insertos en un campo que es el
de la Institución Asistencial. Y no esta de más decir que en ello
también estamos invocando el Hacer Saber “Cómo Saber médico y el
Saber en el interior del discurso Psicoanalítico” en cuanto a la
metodología técnica o mejor como diría un invocado y dedicado colega
en sus clases magistrales que no se llevaron a cabo en la ciudad de
Viena pero decía así “Flexibilidad Técnica y Rigidez de Principios”
lo cual comparto como una comprensión absoluta del quehacer como
práctica clínica en todos sus ámbitos y que por arrastrar esto su
verdad y su fundamento científico en las mencionadas transmisiones
hiere el narcisismo de algunos curiosos pichones (los cuales, esto
no significa ser familia del engalanado Pichón – Riviere), retomando
así un conocimiento de lo que acontece en esa relación terapeuta –
paciente que luego desemboca en una continua dialéctica inversa a un
Hacer Saber por parte del sujeto pasivo en consulta (me refiero al
paciente), entonces desde la relación que se establece entre ambos
que en un primer momento es un determinismo micro a lo que, acontece
en las instituciones (macro) no puede ser ajeno al desarrollo y
evolución de la enfermedad del paciente psiquiátrico. Con todo ello,
la cuestión radica en que “hay un Saber en Psicoanálisis como Saber
de lo que se trata”. En el sujeto llamado “paciente” está en juego
una relación de goce, el deseo y la pulsión, con los objetos de su
Saber”. Asimismo, queda pendiente la actitud del psicoanalista quien
pretendiera Saber sobre esos objetos de los cuales el paciente
pretende ya Saber (en el sentido de la función), mientras que le son
enigmáticos.
Además “No se trata de predecir, sino de estar
atento a lo desconocido que llama a nuestra puerta” (Giles
Deleuze). Tomando en cuenta la divulgación o propagación de la
transmisión del Psicoanálisis mismo en nuestro país y que, aun no
deja de ser un golpe de pensamiento para estos y aquellos, este
“Saber Hacer” como uno de los objetivos quizá que plantea un devenir
psicoanalista. No se cuenta con una historia del psicoanálisis en
este país. Se escuchan anécdotas, testimonios y relatos todos de
quienes han participado en actividades que se consideran un hito en
transmisión del psicoanálisis; pero estas narraciones privilegian el
carácter heroico del narrador (una manera de apropiación de la
historia para tal o cual persona o institución) y tienden a dejar de
lado (a perder de vista incluso), los giros, las modulaciones que
particularizan esta historia y que, sin duda, permitirían entrever
algo de la forma en que “los psicoanálisis” ingresaron a las
teorías, a las prácticas y muestran un mapa plural de las políticas
del psicoanálisis, las cuales se han acogido a distintas formas de
asociación (existen Asociaciones, Fundaciones, Exhibicionistas del
pensamiento acuñados en Instituciones Académicas que dicen fundar
Maestrías con Mención Psicoanalítica, entre otras).
Semiología
La semiología, en tanto ciencia, es el tratado de los
signos. “En la enfermedad se distinguen periodos que son etapas por
las que pasa una enfermedad mental hasta alcanzar su estado
terminal” (Rebagliati – Campodomico – Cardozo).
No obstante, Freud al descubrir en el síntoma la
consecuencia de un conflicto entre tendencias opuestas que pugnan
por expresarse desde el terreno de los psíquico, fuerzas
generalmente ignoradas por el paciente, introdujo la dimensión
simbólica del síntoma.
La relación entre significado y significante cobra un
especial sentido en la obra psicoanalítica. Si nos ubicamos en el
“punto de vista tópico”, podríamos decir que el significante (en
nuestro caso el síntoma) es la expresión sustitutiva que enmascara
ciertos contenidos (significado) que no pueden acceder al plano de
la conciencia, debido a la acción de la censura. Enmascara y revela
tal cual como lo hace la palabra.
“El desconocimiento de la dimensión simbólica del
síntoma nos permite arribar y acceder al proceso de significación
que está implícito en la estructuración patológica de la
configuración personal del enfermo, de allí la importancia
fundamental que se debe otorgar a esta tarea. Dicen Héctor Fischer y
Eduardo Grecco: “Por lo tanto no es en la suma de síntomas donde
debemos buscar la comprensión del enfermo, sino en la relación de
cada uno con la estructura global. Cada conducta es portadora de un
significado. Descubrirlo es poder ubicar dicha conducta en el
contexto humano total del cual emerge. Esto nos lleva a la
constitución de una Semiología Psicoanalítica”.
Asimismo, la psicopatología, desde la óptica
semiológica, estudia en sus distintas funciones, personalidad,
conciencia, pensamiento, memoria, lenguaje y todas las
manifestaciones del ser humano consideradas anormales.
La organización psíquica de un sujeto anormal, en
consecuencia, no difiere de la del sujeto normal: lo que los
diferencia es el modo de encarar las situaciones de la vida, ante
circunstancias concretas, sin embargo, es necesario hacer notar que
esta circunstancia no es patógena en sí, sino que lo que es para ese
individuo en particular y en un momento determinado. Como decía
Ortega y Gasset, el hombre es “el hombre y su circunstancia”:
Además, “psiquiátricamente, un individuo es
considerado sano cuando posee una sólida identidad y un clara noción
de la realidad que lo entorna, pudiéndola enfrentar en sus múltiples
vicisitudes. Es de este modo que un sujeto puede dirigirse hacia los
demás, captándolos en su complejidad, logrando relaciones
satisfactorias y tolerando la frustración ante tareas que emprende y
tratando de llevarlas a cabo hasta el logro del fin esperado,
pudiendo tolerar situaciones ansiógenas, reconociendo las
limitaciones propias y las de los demás y de las situaciones. Cuando
un sujeto se maneja con conductas sustitutivas y simbólicas, decimos
que ha enfermado, ya que comienza a tener reacciones “enfermas”, de
tal modo que se producen limitaciones en una o más áreas de la
conducta, apareciendo manifestaciones regresivas y síntomas que
marcan el surgimiento de un cuadro patológico. El nacimiento de
síntomas se da por un complejo de fuerzas sociales, fisiológicas y
psicológicas que presionan, permitiéndole controlar la angustia,
pero en detrimento de su adaptación a la realidad y de las
relaciones con los otros”.
A continuación expondré un caso como devenir de la
Concurrencia Psicopatológica y Psicoanalítica Neuropsiquiátrica del
Hospital Psiquiátrico del Chacón y del cual, formo parte. Este caso
es atendido en terapia individual hace ya un año y tres meses, la
paciente es conocida en el hospital como
“Palomita”:
(Información preliminar tomada del informe de la
institución)
Nombre del Paciente:
Mercedes S. S.
Años: 40 años (pero según la
fecha de nacimiento actualmente tiene 49 años).
Fecha de Nacimiento:
04/07/1963.
Diagnóstico de Ingreso: _
Retardo Mental Moderado
_ Trastorno de
Conducta
_ Problema
Social
Empleado de Admisión: Oscar
Javier
Fecha de Ingreso: PRIMERO
20/11/2003
SEGUNDO 23/11/2004
Historia Clínica
La paciente ocupa el sexto lugar entre sus hermanos.
En una ocasión estuvo internada en el Hospital
Nacional Psiquiátrico en la consulta de Neurología y Psiquiatría.
En el último periodo convivía con su madre de 80
años, la cual presentaba Alzheimer, motivo por el que fue inglesada
en el Hogar para adultos mayores en Cartago, también convivía con su
hermano Bernardo de 41 años, el cual, labora como misceláneo. Este
era el encargado de Mercedes, el cual, manifiesta que debía dejarla
encerrada para que no saliera y le ocurriera algo malo, al quedar
sola todo el día, descuidó su alimentación y el último ingreso en el
HNP se debió a una anemia megaloblástica, motivo por el que refiere
el caso a la institución para valorar posible internamiento en la
Unidad de Estancia Prolongada.
Otra situación que perjudicaba a Mercedes es que al
estar sola, abandonaba los tratamientos y se descompensaba
frecuentemente, ya que su único apoyo real es el hermano que
convivía con ella.
Atención
La atención es la “actitud de un sujeto que se
concentra sobre un sector determinado de la realidad”, lo cual,
puede referirse a aspectos internos o externos a él”. La atención
es la punta al que una flecha cuyo cuerpo es la percepción y la
conciencia, que señala el punto al que éstas se dirigen
intencionalmente.
Asimismo, “es una actividad de gran complejidad en
busca de captar selectivamente los objetos para hacerlos
conocimiento”. “Difícilmente se pueda separar atención de
afectividad, sabido es que se atiende con mayor predisposición
aquello que más interesa. También mantiene en forma constante un
estado de alerta”.
Alteraciones cuantitativas de la atención.
Hiperprosexia:
es la hiperactividad de la atención. Puede lograrse por
adiestramiento. Hay exaltación de la atención voluntaria (hay una
decisión, que sobrepasa el agrado o desagrado de dicho acto, y una
finalidad). Se observa en pacientes delirantes paranoicos, atentos a
incorporar mayor cantidad de pruebas que corroboren sus
manifestaciones y a consecuencia de algunas lesiones orgánicas. Por
ejemplo:
“en la sesión había un grupo de señores de
mantenimiento del hospital, los cuales, para Mercedes cuando
empezábamos sesión les volvía a ver con constante inquietud y dijo
que “esos hombres solo decirle cosas groseras, le pregunto como qué
cosas? Y responde: que vieja loca, hijueputa. . . Para ello, le
pregunto si en algún otro momento alguien ya la había tratado mal y
responde: que una vez su hermano Bernardo la insulto mucho y ella
toda resentida, el hermano le pidió perdón y que él la iba a cuidar
de los maltratos de la gente de este hospital”.
Alteraciones cualitativas de la atención.
Están relacionadas con la capacidad de síntesis de
las relaciones y significados.
Anamnesis:
la exploración primaria de la atención se lleva a
cabo a través del interrogatorio.
La Conciencia
El término conciencia procede de la palabra latina
Cum–scientia, que a su vez, deriva del vocablo griego:
syneidesis: conocimiento de la culpa propia. Ambos
vocablos están referidos a una relación cognoscitiva: la del sujeto
con su propia culpa.
Recién en el siglo XIX aparece la palabra
Bewusst sein. Este vocablo tiene 3 antecedentes
lingüísticos:
_
Bewusst: conciente
_
Bewusst sein: saber conciente
_
Bewissen : saber potencial
Este saber potencial está referido a la capacidad del
sujeto para considerar sus propias vivencias. Bleuler (1961) define
la conciencia como “el claro conocimiento sobre el propio saber”
quedando incluido en este concepto lo que el sujeto sabe sobre si
mismo y su culpa.
Carl Jaspers ha realizado importantes aportes a la
descripción de la conciencia del yo, y de las alteraciones de la
misma. Describe cuatro caracteres formales de la conciencia de sí
mismo:
1.
conciencia del yo, que se opone a la conciencia del
mundo exterior y a la de los demás.
2.
sentimiento de actividad o conciencia de la
actividad; “yo pienso”. Es la conciencia del yo personal.
3.
conocimiento de la unidad: “yo soy uno en el mismo
momento”.
4.
conciencia de identidad: “soy el mismo siempre”.
Alteraciones cuantitativas en la captación del mundo
exterior o alteraciones en el grado de conciencia.
Estado Crepuscular:
se caracteriza porque el nivel de conciencia se encuentra entre
claridad y la oscuridad. Prevalece, dentro del campo vivencial, de
un modo excesivamente intensivo, un determinado contenido psíquico.
Existe una falsa percepción del mundo exterior, movilizado por
intereses conflictivos afectivos.
Henry Ey dice que en este estado, lo imaginario
reemplaza a lo real, ocupando su lugar y en un soñar despierto, la
facción sustituye la realidad. Por ejemplo: “En
posteriores sesiones, Mercedes habla de que sus compañeras la
agraden muchísimo, le pregunto cómo sería eso? Y responde que le
pegan y le mientan la madre, entonces le pregunto si ya antes sentía
que la agredían? Y responde que cuando vivía en Tejar había un
hombre llamado Luis, que era un abusador y andaba detrás, entonces
le pregunto si alguna vez la violó y responde que no, al rato luego
de decir que era un hombre malo, remite que sí la violó, entonces le
pregunto que pasó después de eso, si quedó embarazada?, y responde
que en el hospital le sacaron el bebé, le pregunto en cuál hospital
y responde allá en Tejar”.
Alteraciones de la conciencia en la captación
espacial y temporal del mundo externo (alteraciones cualitativas)
Alteración Temporal
Retraimiento del pasado:
la vivencia del pasado se ha reducido en el tiempo.
Un transcurrir de 30 años es percibido como si hubiera sido de 10
años.
Por ejemplo: Y hace cuánto
murió su papá?, “Hace como quince años”, Y usted cuántos años
tiene?, “Un montón, no sé cuantos”, Y que recuerda usted de su papá?
“Mi papá murió cuando yo estaba pequeñilla, como así (y hace un
gesto con la mano)”.
Alteración Espacial
Alteraciones de la significación afectiva del
espacio:
el espacio es percibido con la misma tonalidad
afectiva del humor de la persona en ese momento. Por ejemplo:
“Mercedes fijaba su atención en quedarse viendo
para la oficina de Osquitar y en un momento se levanta y dice “voy a
saludarlo”, entonces se fue para la ventana, la cual, toca varias
veces más decía su nombre muy fuerte, al ver que el mismo no
respondía a su llamado se vino molesta, entonces no habla, a lo que
se refirió es a que se quería ir del hospital y de aquí (la sesión),
entonces se levanta y se va, yo le sigo detrás y cuando esta llega
al corredor de la casa hace a sentarse, pero se resbala de tal
manera golpeándose muy fuerte la cabeza, entonces se soba la cabeza
y el estómago llorando muy fuerte, mientras gritaba “mamita porque
te moriste”.
Alteraciones de la conciencia del Yo diferenciado del
mudo exterior:
esta conciencia del Yo diferenciado del mundo conduce a una mayor
discriminación entre los pensamientos y vivencias propias y las de
los otros.
La alteración consiste en un sentimiento de
indiferenciación, de confusión con el mudo externo, de una
indiscriminación en lo que respecta a lo que es subjetivo de lo
objetivo. Se encuentra que vive las experiencias ajenas como
propias. Ha perdido la delimitación entre su self y el mundo
externo. Se sienten traspasados e invadidos por el otro. Por
ejemplo: “¡hay Anita perdóneme por lo que
paso aquel día!, así le pregunto qué fue lo que sintió para que
reaccionara de esa manera, y responde: “es que ese día estaba
enojadilla”. Entonces le pregunto si ya antes se había sentido así?
Y responde: que donde vivía en Tejar la trataban mal y le decían la
loca. Luego de ello, dice “vieras que problema tengo con Oscar, y no
me saluda”, entonces empieza a llorar”. “Tengo un problema con
Marielos, me pegó porque estaba defendiendo a Martica, Marielos le
iba a pegar a ella”. “Tengo muchísimos problemas” ”con la gente”,
“dijo Marielos que ella tenía un veneno, porque la mamá se lo dio
para que me lo echara en el café”.
La Percepción
Freud relaciona a la percepción con la conciencia,
integrándolas en la función percepción-conciencia.
“Para Freud la conciencia tópicamente se sitúa en la
periferia del aparato psíquico, entre el exterior y el interior. Se
relaciona con el preconsciente y al inconsciente, porque no puede
haber en la conciencia inscripción duradera. Este es e tema del
Block maravilloso (1925). Económicamente, la energía es móvil,
facilitando la atención y dinámicamente no es uno de los polos del
conflicto pero juega un papel en la evitación conciente del
displacer”. Entonces la conciencia es el órgano sensorial para le
percepción de cualidades psíquicas. ¿Cómo se organiza? En el
Block maravilloso habla de dos grupos: _ protector contra
excitaciones: es el protector anti-estímulos externos. _ sistema
percepción conciencia.
Sorprende ola equivalencia casi puntual que la
descripción freudiana de este protector anti-estímulos muestra con
la descripción neurofisiológica de la malla retiniana, que se
presenta como ejemplo (estructura que inhibe, movimientos para
evitar la “inscripción duradera”). “Esta protección se rompe ante un
trauma. Y cada vez más, para Freud lo traumático va a ser lo que,
rompiendo la protección nos e inscribe en el aparato, y vuelve una y
otra vez como protección pesadillesca”. “Si ante el aumento de la
tensión, se recarga la huella anémica de la experiencia de
satisfacción, la distancia entre esa huella y lo inefable de la
experiencia marcará para siempre la distancia entre lo que pasará a
denominarse identidad de pensamiento e identidad de percepción. Y
esa distancia tomará el nombre de deseo”. “Yendo en busca de la
identidad de percepción (el objeto cosa, das ping), llegará
Freud hasta los fantasmas originarios”. Por eso podemos decir que a
medida que Freud avanza en su teoría, la percepción aparece cada vez
más como una construcción.
Alteraciones cualitativas de la Percepción.
Alucinaciones:
percepción sin objeto real y presente, convicción plena de percibir
realmente una sensación sin ningún objeto externo adecuado para
producir esa sensación exista en los sentidos. Son percepciones
ocurridas sin estímulo alguno. “Su contenido indica su importancia
dinámica, e implica que el contenido preconciente o inconsciente se
abrió paso surgiendo en la conciencia como imagen sensorial, en
relación a situaciones y necesidades patológicas”.
Asimismo, “la imagen alucinada es la proyección al
mundo externo de necesidades y situaciones psicológicas como el
cumplimiento de deseos”. “Lo que diferencia a una persona normal de
una psicótica es que en la primera son egodistónicas (es decir, las
percepciones están en sintonía con el Yo), en cambio en la segunda
son egosintónicas (no están en sintonía con el Yo del sujeto).
Por ejemplo: “trabajo
en terapia individual con Mercedes para lo que, comenta acerca de la
muerte del padre hace muchos años y de su madre que estaba el en
Hogar de ancianos. Al cabo del silencio, alza su cabeza y me dice
“si usted me va a pegar, yo la acuso”, le dirijo si alguien le
quisiera hacer daño y no responde, le pregunto porque piensa que le
voy a pegar y vuelve la cara”. “comienza
la sesión diciendo “aquel lunes no estaba porque yo estaba en el
centro diurno”, “andaba trabajando de limpiar, lavar los trastes,
los jarros”
(hago la salvedad que esta sesión fue de regreso de Semana Santa no
se concurrió al hospital, por lo que, la paciente desde algún lado
reclama mi ausencia en la institución y su caótica proyección de que
yo no la hubiese encontrado para mí como ella no me halló para sí).
Memoria
En cuanto a la concepción de la memoria desde la
psiquiatría figura la siguiente: “La actividad psíquica que permite
fijar y conservar las vivencias que la han impresionado y que
posteriormente pueden ser revividas por la evocación, a la vez que
son reconocidas por aquélla como elementos o acontecimientos que han
registrado en un tiempo más o menos lejano”.
No obstante, el proceso de la memoria, sumamente
complejo, comprende cuatro etapas o fases fundamentales. Primero
debe hacerse la aprehensión y fijación del objeto. En segundo
lugar se realiza la conservación del material adquirido, que
pasa a integrar la suma del conocimiento individual. En una tercera
fase los elementos conservados pueden ser revividos por medio de la
evocación, cuando las circunstancias surgidas del
desenvolvimiento psíquico así lo requieran. Como fase final, y para
que el proceso mnemónico sea realmente tal, es necesario comprobar
que el recuerdo que aflora del fondo de la memoria es exacto y que
pertenece a una vivencia registrada por la conciencia. Es pues la
etapa del reconocimiento y, al mismo tiempo, de la localización
cronológica que ubica el hecho exactamente en el tiempo de
adquisición.
Psicopatología de la Memoria
Amnesia retrógrada o de evocación:
la amnesia es retrógrada o de evocación cuando el enfermo tiene
dificultad en actualizar el recuerdo de las vivencias
experimentadas, fijadas y conservadas anteriormente y que en otras
oportunidades han podido ser evocadas. Por ejemplo:
“cuando vivía en Tejar había un hombre llamado Luis,
que era un abusador y andaba detrás, entonces le pregunto si alguna
vez la violó y responde que no, al rato luego de decir que era un
hombre malo, remite que sí la violó”.
Estados de la memoria en los diversos síndromes
psiquiátricos
Síndrome delirante:
suelen evocar con extraordinaria nitidez gran cantidad de hechos
que, actualizados, se convierten en elementos de juicio que
intervienen en la elaboración de sus concepciones delirantes y cuya
atención concentrada suele captar y fijar numeroso detalles que
consideran vinculados a sus problemas. Por ejemplo: “Entonces, le
pregunto: Qué tenía? Y, me contesta que fue a tener un bebé”, “Por
otra parte, me habla del amor que siente por “Osquitar”, y dice que
él ya es papá de nuevo, entonces le pregunto de quién tiene un bebé?
Y responde que “de su esposita, que se llama María Elena”. En
conclusión, esto me lleva a considerar que ese hijo que Mercedes
anteriormente dice tener es de su Osquitar, él como todo lo bueno y
satisfactorio que existe para ella, como una proyección del pecho
bueno y Mercedes contenida del pecho malo, con todas las partes
maléficas y sus temores persecutorios en su ser, o sea, sus
proyecciones frustrantes son tanto, entre objetos y situaciones
internas como externas.
Pensamiento
“Es el resultado final de todo el funcionalismo
psíquico: es su exponente de mayor jerarquía, es la expresión de la
capacidad y del vigor intelectual de cada individuo” (Betta).
Alteraciones del Pensamiento (Fluidez del
pensamiento)
Estereotipia:
es el intercalamiento de frases o palabras en el curso del
pensamiento, pero lo interpuesto no guarda relación con el tema
del pensamiento y siempre es patológico. Se trata de la
repetición de elementos automáticos o inútiles que han adquirido
carácter habitual. Por ejemplo: “habla
del “amor tan grande que le tiene a Osquitar” “yo lo quiero mucho,
vieras como lo adoro” ( -) ”él es muy bueno conmigo, me trae
fruticas y me chinea, vieras como lo quiero yo a Osquitar”, (-)
me responde “es que todos son tan buenos y bondadosos como Osquitar”
“hay vieras como lo quiero yo a él”, “yo no se que haría si él me
faltara”,
(-) me dice “Tengo un problema con Oscar, no me habla a mí, Osquitar
no me quiso saludar y yo tanto y tanto que lo quiero yo a él, toda
la vida lo he querido a él”.
Alteraciones en el contenido del pensamiento
Idea Delirante. Delirios:
Siguiendo a Betta, “es una idea errónea producto de un juicio
perturbador y tendencioso que es irreductible y que condiciona la
conducta”.
Según su contenido
Delirio persecutorio o de persecución:
el sentimiento predominante es el terror al ataque. Por ejemplo:
cuando empezábamos sesión les volvía a ver con
constante inquietud y dijo que “esos hombres solo decirle cosas
groseras, le pregunto como qué cosas? Y responde: que vieja loca,
hijueputa . . .” (-) “tengo un problema con el paciente de allá,
Marlene me pegó ayer”, “hay unos tontos que me tratan muy mal”
(llora), “me decían que Osquitar se murió, eso para molestarme a mí,
me molestan mucho aquí” (-) “tengo un problema con Marielos, me pegó
porque estaba defendiendo a Martica, Marielos le iba a pegar a
ella”. “Tengo muchísimos problemas” ”con la gente”, “dijo Marielos
que ella tenía un veneno, porque la mamá se lo dio para que me lo
echara en el café”.
Manifiesto
para lo que, comenta acerca de la muerte del padre
hace muchos años y de su madre que estaba el en Hogar de ancianos de
Cartago. Le pregunto si es casada y si tuvo hijos, para lo que, me
responde: “no (con la cabeza), le pregunto por qué no tuvo hijos? Y
dice: “yo no soportaría el esos dolores que sufren las mujeres
embarazadas”, le pregunto cuales dolores? y remite “esos dolores de
parir”. Seguidamente habla del “amor tan grande que le tiene a
Osquitar” “yo lo quiero mucho, vieras como lo adoro””él es muy bueno
conmigo, me trae fruticas y me chinea, vieras como lo quiero yo a
Osquitar”. “Yo no sé que haría si algún día me llegara a faltar
Osquitar, sentiría un dolor tan grande”, posteriormente, suelta en
llanto cada vez más intenso; para lo que, me preocupe de que se
desesperara más o se pusiese agresiva, entonces, le indico que luego
de que deje de llorar podríamos seguir hablando, le recuerdo que
este es su espacio y que yo le seguiría escuchando de lo que deseara
decir en sesión. Al cabo del silencio, alza su cabeza y me dice “si
usted me va a pegar, yo la acuso”, le dirijo si alguien le quisiera
hacer daño y no responde, le pregunto porque piensa que le voy a
pegar y vuelve la cara, dice que se va a ir para lo que intervengo y
le pregunto que siente, si está enojada; se queda pensando mirando
para el suelo y el momento preciso se levanta de la banca y se va..
·
04/04/05, voy a buscar a la usuaria y me recibe con
agrado diciéndome
“hola palomita!”, entonces le pregunto por qué será
que ella me dice así y a las personas que pasan por la plaza de la
institución?,
·
responde “es que todos son tan buenos y bondadosos
como Osquitar” “hay vieras como lo quiero yo a él”, “yo no se que
haría si él me faltara”,
·
por qué “quiere mucho a Osquitar”? me responde “el
día en que mi hermano me trajo al hospital
fue él quien me recibió y me dijo que aquí iba a
estar bien” “y desde ahí no me ha faltado nada, es que él es tan
bueno conmigo”.
·
por qué la trajeron aquí?
·
“por padecer de nervios” “mi mamá la internaron en el
hogar de ancianos”,
·
entonces con quién vivía usted?, “con mi hermano que
me trajo al hospital”
·
y por qué se la trajo para acá si usted vivía con él?
·
“porque corría en peligro de que me pasara algo”,
·
algo cómo que?
·
“que me violaran unos hombres malos”
·
pero le pasó eso?
·
No, Dios guarde, yo no me hubiera dejado que me
tocaran.
Posteriormente, se dirige a Pilar (la asistente de la
casita) y le dice: Pilarcita vio a Osquitar? Y ella le responde: (si
Merceditas estaba mire (le hace un gesto de que estaba come y come),
entonces la paciente le dice: y se lo comió todo? Y le contesta: “si
se lo comió todo”, Mercedes le contesta: “me lo saluda si lo ve, es
que yo lo quiero mucho”.
·
25/04/05, de igual forma busco a Mercedes que estaba
en la casita y le
recuerdo que seguiremos viéndonos los lunes para
conversar de lo que a ella le guste, me responde “si, a bueno”. Le
pregunto como a estado y me responde “se murió mi mamá”
·
De qué se murió?
·
“De un paro”
·
Y usted como se siente con esto?
·
“Bien”, “pobrecita”
·
Y usted cómo se enteró?
·
Vinieron mis hermanos y me tuve que cambiar de ropa y
me había mucha gente allá, pobrecita”
·
A entonces usted estuvo en la vela?
·
“Sí, yo estuve”
·
Mercedes y su padre de qué murió?
·
De un cáncer aquí”
·
Aquí a dónde?
·
“En el estómago”
·
Y hace cuánto murió?
·
“Hace como quince años”
·
Y usted cuántos años tiene?
·
“Un montón, no sé cuantos”, “hay yo no se que haría
si me faltara Osquitar, vieras cómo lo quiero”
·
Y como quién quiere a Osquitar?
·
“El es como mi papá”
·
Y que recuerda usted de su papá?
·
“Mi papá murió cuando yo estaba pequeñilla, como así
(y hace un gesto con la mano).
·
El 23/05/05, no asiste a terapia por motivo que
estaba en sala de cuidados
médicos porque no comía (relato expuesto por su
compañera de casa de habitación Miriam).
Análisis Psicoanalítico
·
En Mercedes es evidente el afecto en masa que siente
por la figura de
Oscar, el cual desde el primer día de ingreso
aproximadamente en el 2003 habla de “Osquitar y lo bueno que es”,
como si se sostuviera yoicamente en el hospital, remite “no se que
haría si algún día me faltara Osquitar”.
La comparación que hace Mercedes del mismo es con su
padre, la cual, no tiene una noción definitiva de su fallecimiento,
remite hace quince años, y luego que el mismo muere cuando ella
estaba muy pequeña, situación que no concuerda con su edad de
cuarenta años aproximadamente. Infiero en esta semejanza el sostén
que requiere en la figura de Oscar que simbólicamente sostiene a un
padre fallecido en su historia. Además, será Oscar y otro hombre más
que cuida de ella como lo es su hermano Bernardo y es así, como
fielmente habla de cada uno de ellos con regocijado afecto y ella
hoy día no le falta nada en esta institución ya que remite “aquí no
me falta nada, duermo y como bien y veo a Osquitar, él es tan bella
persona conmigo”.
Me dirijo a buscar a la paciente en dicha sala de
asistencia médica y efectivamente, se encontraba en cama en el
cuidado de la enfermera de turno, la cual dice que estaba allí por
motivo de que no come hace como una semana y que ello le traía
síntomas de anemia. No obstante, se acerca un enfermero y remite que
también estaban esperando el resultado de unos análisis que le
practicaron a Mercedes para descartar dicha anemia y un cuadro de
tumoración de colon.
Por lo que, más allá que hacía como quince días de
esto muere realmente la madre de la paciente, paralelo a ello, es el
cuerpo que se transforma en el continente de un conglomerado
de sentimientos y experiencias primitivas, esto es, como la
expresión por una parte, la realidad de la indefensión del
bebé (y humana) y lo corporal inscripto como testimonio de
contingencia, en tanto “se muere el cuerpo” ; por otra, el albergue
en las representaciones el cuerpo y sus funciones de terrores
fantásticos y la constante preocupación de Mercedes de volver a
vomitar, ya que, todo lo que come lo vomita, entonces, es
desorganizarse por medio de la boca, correspondiente al área de la
represión primaria (relación madre-hija) y, citando a Melanie Klein:
“El niño pequeño estaría en peligro de ser inundado por sus impulsos
destructivos si su mecanismo de proyección no pudiese actuar. Es en
parte para realizar esta función que el Yo, desde el nacimiento, es
puesto en acción por el instinto de muerte hacia fuera y a la vez
reviste de libido al primer objeto. El otro proceso primario es la
introyección, también extensamente al instinto de vida; combate al
instinto de muerte porque conduce a que el Yo reciba algo que da
vida (los alimentos en especial), ligando de este modo a los
instintos de muerte”. De ahí que tabique la experiencia
primordial (aquí reside la relación con la represión primaria),
tiene lugar entonces en el seno de una relación objetal rudimentaria
(madre-hija) todo ello, queda depositado virtualmente en la
institución del Chacón y la figura de Osquitar (que lo puede curar
todo en Mercedes) y que ellos acuden a su cuidado.
para lo que, me contesta “mucho mejor”,” vieras que
mal que la pasé”. Entonces, le pregunto: Qué tenía? Y, me contesta
que fue a tener un bebé, aquí hago la salvedad que la paciente fue
internada por un vómito incesante, por lo que, me permito pensar que
Mercedes “expulsa un bebé por la boca”, como una proyección de sus
primeras experiencias infantiles, en ese contacto con la madre, en
el estadio sádico-oral, asimismo infiero que, la madre muere,
entonces ella se convierte en esa mamá con características
devoradoras de un bebé que como le da vida se lo vuelve a engullir.
Ahora, Mercedes goza, de un cuerpo aniquilante que la lleva al
sentimiento de destrucción misma.
Por otra parte, me habla del amor que siente por “Osquitar”,
y dice que él ya es papá de nuevo, entonces le pregunto de quién
tiene un bebé? Y responde que “de su esposita, que se llama María
Elena”, y agrega: pero a mí no me importa porque yo lo quiero mucho
a él. En conclusión, esto me lleva a considerar que ese hijo que
Mercedes anteriormente dice tener es de su Osquitar, él como todo lo
bueno y satisfactorio que existe para ella, como una proyección del
pecho bueno y Mercedes contenida del pecho malo, con todas las
partes maléficas y sus temores persecutorios en su ser, o sea, sus
proyecciones frustrantes son tanto, entre objetos y situaciones
internas como externas. Con ello, Mercedes se encuentra escindida en
dichas influencias al mundo externo, por lo que, demuestra sus
fijaciones sádico-orales sin remedio alguno aniquilante y dirigidos
a su persona.
·
En la sesión del 18/07/2005, le sugiero caminar
mientras hablábamos y me
dice que fuéramos a conocer a Osquitar, asimismo, nos
sentamos en un pollo que daba contiguo a la ventana de la oficina de
mismo, mientras hablábamos Mercedes fijaba su atención en quedarse
viendo para la oficina de Osquitar y en un momento se levanta y dice
“voy a saludarlo”, entonces se fue para la ventana, la cual, toca
varias veces más decía el nombre de Osquitar muy fuerte, al ver que
el mismo no respondía a su llamado se vino molesta, entonces le
invito a que se siente de nuevo y no habla, a lo que se refirió es a
que se quería ir del hospital y de aquí (la sesión), entonces se
levanta y se va para la casita, yo le sigo detrás y cuando esta
llega al corredor de la casa hace a sentarse en el mismo, pero se
resbala de tal manera que su cuerpo se dejo caer para atrás,
golpeándose muy fuerte la cabeza en el portón de la puerta, entonces
se soba la cabeza ye l estómago llorando muy fuerte, mientras
gritaba “mamita porque te moriste”.
Asimismo, de mi parte espero que se dejase de gritar,
más le indico que cuando deje de llorar si elle lo decide podríamos
hablar del por qué se siente tal molesta, entonces me vuelve la cara
y hace un gesto con la cabeza que no, entonces, remito que nos
veríamos la próxima semana y que yo vendría por ella para hablar.
·
En la sesión del 03/10/2005 y 24/10/2005 la paciente
empieza conversando
de Osquitar y que ella le adora mucho, luego prosigue
que Osquitar tiene una esposita muy buena que se llama “Ana”, “Anita”,
para lo que, hago el comentario que se llama como yo, así responde
con una sonrisa “si”. Además, en la última sesión, cuando voy por
ella, la encuentro con un trapo en la mano entonces le saludo y me
dice “hola muñequita cómo está? Entonces le respondo, bien y usted
Mercedes? Bien ya casi voy es que voy a limpiar aquí que está muy
sucio (intenta limpiar los barrotes de un portón de la casita),
mientras efectivamente limpiaba me hablaba de Osquitar y relataba
que la esposa de él se llama “Ana”, “Anita”, luego de hacerle la
observación que se llamaba como yo como en la sesión primera,
termino la misma, así Mercedes me pide que le de un beso, entonces
contratransferencialmente le comento que no era posible porque iba
para arriba (señalando terapia ocupacional), entonces me dice que yo
no le quería, por lo que, decido acercarme y ella me da un beso así
se sonríe y me dice “hasta luego muñequita, que Dios la acompañe”,
por tanto, le respondo “a usted también que Dios la acompañe y nos
vemos la próxima sesión”.
·
En la sesión del 28/11/2005, voy por Mercedes a la
casita (intervención que
considero importante, porque las veces que la misma
no tiene sesión me la encuentro en la plaza del hospital, pero
cuando me toca buscarla me la encuentro en su casa y el punto es que
le demuestro mi amor y preocupación es que le vaya por ella). Cuando
me ve, me invita a sentarme y me dice “Tengo un problema con Oscar,
no me habla a mí, llegó un paciente que se llama Mercedillas
Sánchez y le dijo a Oscar: que yo le robe unos zapatos que no son
de ella, pero se los trajo la hermana”. “Yo voy a salir que aquí,
voy a ver si viene mi hermano o alguien y le digo que me pase a otro
hospital, yo no quiero estar aquí”. Osquitar no me quiso saludar y
yo tanto y tanto que lo quiero yo a él, toda la vida lo he querido
a él”.
“No hay forma que mi hermano Bernardo venga, tengo
dos primas y son muy bravas, hace como quince días y no llama”. “La
paciente esa me maltrata muchísimo y Oscar me regaña a mí”. Entonces
Mercedes rompe en un llanto desconsolador, para lo que se acerca la
enfermera “Pilar” y comenta dirigiéndose a mí que “ya le he dicho a
ella que no le haga caso a Osquitar, para lo que le pregunto a qué
se refería y dice: “que después de las vacaciones de Osquitar le
llamaron la atención (señalando como la dirección) de que no fuera
tan atento a Mercedes por ser ella tan apegada a él, pero ella está
echada a morir”, “ yo ya le dije a él, que aunque sea la salude
porque fijate que ni eso, cuando él le traía frutitas las mañanas,
pero un saludo no creo que este mal ni pegado del cielo”.
Mercedes al escuchar eso sigue llorando, para lo que
decidí esperar que se calmara máxime cuando otra enfermera le da un
vaso de agua para que se tranquilizara. Le contengo a Mercedes que
yo estaba allí para escucharla y que la otra sesión iba a estar de
nuevo allí para hablar y acompañarla; se termina la sesión.
anterior a esta, cuando se enfurece porque casi se
cae de la mesa del pollo de la plaza y le digo que se siente en la
banca, comienza llorar a gritos y diciendo palabras groseras que me
fuera y no la buscase más. Así, en la siguiente sesión la busco en
la casita y cuando me ve dice: hola Anita, como está? Luego de
saludarle me dice pase, pase, entonces le pregunto cómo ha estado? Y
responde que bien y dice, ¡hay Anita perdóneme por lo que paso aquel
día!, así le pregunto qué fue lo que sintió para que reaccionara de
esa manera, y responde: “es que ese día estaba enojadilla”. Entonces
le dijo que porque se sintió como así cuando le dije que se sentara
en la banca y no en la mesa, le pregunto además si ya antes se había
sentido así? Y responde: que donde vivía en Tejar la trataban mal y
le decían la loca. Luego de ello, dice “vieras que problema tengo
con Oscar, y no me saluda”, entonces empieza a llorar. Al cabo, de
un rato le dijo que la sesión termina hasta aquí y nos veremos la
próxima semana.
En posteriores sesiones, Mercedes habla de que sus
compañeras la agraden muchísimo, le pregunto cómo sería eso? Y
responde que le pegan y le mientan la madre, entonces le pregunto si
ya antes sentía que la agredían? Y responde que cuando vivía en
Tejar había un hombre llamado Luis, que era un abusador y andaba
detrás, entonces le pregunto si alguna vez la violó y responde que
no, al rato luego de decir que era un hombre malo, remite que sí la
violó, entonces le pregunto que pasó después de eso, si quedó
embarazada?, y responde que en el hospital le sacaron el bebé, le
pregunto en cuál hospital y responde allá en Tejar. Al cabo de un
rato se termina la sesión, la paciente me dice: “venga para darle un
besito”, a lo que, yo accedo.
·
En las sesiones 13/03/2006 y 20/03/2006 luego de que
voy por la paciente,
la encuentro acostada dando vueltas bajo la sombra de
un árbol, asimismo, hago la salvedad que durante las dos ocasiones
se encontraba un señor apodando el césped de la plaza y en la última
sesión un grupo de señores de mantenimiento del hospital, los
cuales, para Mercedes cuando empezábamos sesión les volvía a ver con
constante inquietud y dijo que “esos hombres solo decirle cosas
groseras, le pregunto como qué cosas? Y responde: que vieja loca,
hijueputa . . . Para ello, le pregunto si en algún otro momento
alguien ya la había tratado mal y responde: que una vez su hermano
Bernardo la insulto mucho y ella toda resentida, el hermano le pidió
perdón y que él la iba a cuidar de los maltratos de la gente de este
hospital y de que le dice que tenga paciencia a Osquitar si no la
saluda no importa, luego empieza a llorar.
·
En la sesión del 03/04/2006 comenta: “tengo un
problema con el paciente
de allá, Marlene me pegó ayer”, “hay unos tontos que
me tratan muy mal” (llora), “me decían que Osquitar se murió, eso
para molestarme a mí, me molestan mucho aquí”.
Le pregunto quienes son? Y responde: “son los de la
cocina que me molestan y Osquitar no le esta comiendo ni bebiendo
nada a nadie”.
“Hay un mentado Jorge que no me quiere a mí, pero
nada tiene que no me quiera, porque abrazo a un Carlitos que anda
ahí y a Jorge no le gusta”, “este y un Marco no me hablan, yo le
digo palomitas y no me hablan, le voy a decir a Norman?
Pregunto: Quién es Norman?
Responde: “un enfermero que me curó el vómito”.
·
El 27/04/2006 comienza la sesión diciendo “aquel
lunes no estaba porque
yo estaba en el centro diurno”, “andaba trabajando de
limpiar, lavar los trastes, los jarros”.
Seguido dice: “tengo un problema con Marielos, me
pegó porque estaba defendiendo a Martica, Marielos le iba a pegar a
ella”.
“Tengo muchísimos problemas” ”con la gente”, “dijo
Marielos que ella tenía un veneno, porque la mamá se lo dio para
que me lo echara en el café”.
“Me hace mucha falta irme de aquí, no puedo dejarlo
abandonado a él”.
Le pregunto: quién es ese él? (Llora).
Paciente: “me insultó un viejo que me dijo que
Osquitar no me quería, |