Con el desarrollo de
Internet y su crecimiento exponencial han aparecido también los
primeros casos de
psicopatología
relacionados con la
red. Podría decirse que el
uso de Internet (como cualquier otro comportamiento) es susceptible
de crear
una adicción en función de
la relación
que el sujeto
establezca con ese uso.
Uno de los aspectos
problemáticos es: ¿a qué se hacen adictos los adictos a Internet?
¿Es al contenido al
que acceden o es al Internet
en sí?
Respecto a esto
Pratarelli y cols. (1999), utilizan el término de adicción al
ordenador /Internet, y la
definen como un
fenómeno o desorden putativo
que depende tanto del
medio como del mensaje, sin inclinarse a favor de ninguno.
Un ejemplo de la
problemática lo encontramos en la relación entre adicción al sexo y
adicción a Internet.
Un individuo que fuese
adicto a las
páginas de contenido sexual,
¿sería un adicto al sexo, a Internet, o a ambos?. Guerrica
Echeverría
y Echeburúa (1997) exponen
un caso clínico
de adicción a las
líneas telefónicas de party line y eróticas, señalando que se trata
de una variante
de adicción al sexo. En este
caso nos sería
difícil de entender que
existiera una adicción al teléfono en sí.
Varios autores (Echeburúa,
1999; Griffiths 1998) han señalado que Internet podría ser, en la
mayoría se los casos, solo
un medio o "lugar" donde
alimentar otras adicciones o
trastornos (P. Ej. adicción al sexo, ludopatía o parafilias), aunque
también señalan que
existen casos
de adicción a Internet
por sí mismo.
La adicción a Internet como cualquier otra adición cultural o social puede asimilarse en
muchos aspectos a la adicción a sustancias
(Echeburúa, 1994).
Algunas personas que utilizan Internet de forma abusiva, casi exclusiva y descontrolada e interfiriendo con
su vida social y/ o laboral y/ o y
abandonando otras actividades, pueden generar una adicción a Internet (Bermejo, 1999). En la adicción al
sexo en Internet es fácil hallar signos
y evidencias de adicción tanto a Internet como a la búsqueda de estímulos sexuales en la red para realizar
las propias fantasías o conductas
relevantes en el trastorno.
Cada vez más ínter nautas entran a salas de chat que estimulan las fantasías eróticas y pueden
ser una divertida manera de expresa
r la sexualidad.
Los chats de encuentros sexuales ofrecidos por diversos sitios están promoviendo una de las más
nuevas expresiones de la sexualidad
moderna: el sexo virtual. También llamado cybersexo, que puede definirse como la búsqueda del placer usando
la interactividad de Internet o
como un conjunto de fantasías eróticas intermediado por la web. Abarca desde el hábito de navegar buscando
fotos pornográficas y de crear un
clima agradable en el lugar donde está la computadora hasta entrar en salas de chat, comenzar una
charla picante y masturbarse.
Cada usuario entra a la sala con un nickname (sobrenombre elegido). El que le
gusta el nick se acerca. Y, según el grado de aproximación, la charla sigue.
Como todo sucede por medio de la escritura, el que se expresa mejor tiene más
chances de conquista. El juego de seducción no tiene intercambio de miradas, sino de palabras.
En Internet no hay límites. En el sexo virtual tampoco. Se puede decir y hacer
todo. “El único criterio es personal y, aun así, flexible”. Uno se puede encontrar con situaciones
sorprendentes, como la invitación a tener
relaciones en un bar. Y aceptar una propuesta que, en una situación real, no aceptaría. Esa libertad
atrae mucha gente. El peligro es que
personas con tendencia al aislamiento se desconecten definitivamente de la realidad. Saludable es
lograr relacionarse. El que sólo lo hace a
través de Internet, se desvincula del contacto con los amigos y la familia.
Según un documento del NCSAC, una de las razones por las que el cybersexo puede ser tan
poderoso y adictivo es que "combina
soledad, anonimato, fantasías e imágenes sexuales”.
El NCSAC describe las características de los adictos sexuales:
§ El 83% tiene otras adicciones paralelas, como alcoholismo, trastornos
§ alimentarios y compulsión al juego.
§ Entre el 70 y el 75% ha pensado alguna vez en el suicidio.
§ El 60% tiene dificultades financieras.
§ El 40% experimenta problemas en su matrimonio u otras formas de relación.
§ Casi todos han sufrido distintos tipos de abusos durante su infancia: el 97%
§ emocional, el 81% sexual y el 72% psíquico.
La gran duda es si Internet estimula la adicción sexual o si, simplemente,
refleja una situación preexistente
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