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Aportes a la Teoría de Melanie Klein.

 

Es un Profesional que proviene del psicoanálisis y trato de conservar los postulados del psicoanálisis.

 

Parámetros fundamentales:  - Asociación libre

                                               - Transferencia

                                                -Abstinencia.

 

Melanie parte de Freud para construir su teoría, de la segunda tópica. Jones la invita a trabajar en psicoanálisis infantil.

Parte  de la idea que hay un psicoanálisis en los orígenes, un yo temprano, un complejo de Edipo, y relaciones objetales, es decir, los bebés tienen su mundo interno. Esta postura tiene como consecuencia, la transferencia está desde los niños pequeños y más que de la angustia Neurosis de transferencia, habla de situaciones transferenciales.

En 1927 se enfrenta con Anna Freud, por esta postura, ya que esta última sostenía que no había transferencia y para ello el analista tiene un papel educador y debe transmitir valores morales.

Melanie Klein va a trabajar  con la transferencia desde el comienzo, con la transferencia (+)  y  (-), pero en principio con la negativa, que tiene carácter persecutorio. Con los niños se trabaja con doble transferencia: la del niño y la de los padres.

 

M.K. Formación de Símbolos en el desarrollo del yo (1930)

 

Melanie Klein dice que hay una etapa temprana del desarrollo mental en que se activa  el sadismo, que se inicia con el deseo oral sádico de devorar el pecho de la madre (toda ella) y desaparece con el advenimiento de la primera etapa anal; el fin del sujeto es apoderarse del contenido del cuerpo de la madre y destruirla; esta fase constituye la introducción del C de Edipo, por lo tanto el C de Edipo comienza en un período que predomina el sadismo.

El niño cree que en el interior del cuerpo de su madre encontrará a- el pene del padre, b- excrementos y c- niños. De acuerdo con las más primitivas fantasías infantiles sobre el coito de los padres, cree que el pene de su padre o todo su cuerpo, es  incorporado por la madre, por eso los ataques sádicos del niño tiene por objeto a ambos padres a la vez, a quienes muerde, tritura o despedaza en sus fantasías, ya que homologa esto con sustancias comestibles.

Estos ataques  despiertan angustia, porque teme ser castigado por los padres y esta angustia también es interiorizada como consecuencia  de la introyección oral sádico de los objetos y así se dirige ya hacia el superyo temprano.

En la fantasía, los excrementos  son transformados en armas peligrosas; orinar = lastimar, herir, ahogar y las materias fecales se homologan a proyectiles y armas.

En una etapa posterior esas formas violentas de ataque, son reemplazables por ataques encubiertos y los excrementos son homologados con sustancias venenosas.

El exceso del sadismo despierta angustia y moviliza los mecanismo de defensa más primitivos del yo. La primera defensa está en relación con dos fuentes de peligro: el propio sadismo del sujeto y el objeto que es atacado. Ésta es de carácter  violento e implica expulsión en R al sadismo del  sujeto y en relación  con el objeto atacado implica destrucción. El objeto atacado se convierte en un fuerte peligro, porque el sujeto teme de él ataques retaleatorios.

El simbolismo es el fundamento de toda sublimación y de todo talento, ya que a través de la ecuación simbólica que cosas, actividades e intereses se convierten en tema de fantasías libidinosas.

(La primera realidad del niño es fantástica.)

Lo que pone en marcha el mecanismo de identificación es el interés libidinoso y la angustia que surge. El niño desea destruir los órganos (pene- vagina –pecho) que representan los objetos, comienza a temer a estos últimos. Esta angustia hace que equipare dichos órganos  con otras cosas y por eso los objetos se convierten también en fuente de angustia.

El simbolismo no sólo es el fundamento de toda fantasía y sublimación, sino que sobre el se construye la relación del sujeto con el mundo externo y con la realidad en general.

Las fantasías  sádicas dirigidas contra el interior del cuerpo materno, construyen la relación primaria y básica con el mundo externo y con la realidad. Por lo tanto, la primera realidad del niño es totalmente fantástica, está rodeado de objetos que le causan angustia, y en este sentido excrementos, órganos, objetos, cosas animadas e inanimadas con equivalente entre si en propio. Por lo tanto, el desarrollo del yo y la relación con la realidad, dependerán de la capacidad del yo, en una etapa muy temprana, para tolerar la presión de las primeras situaciones de angustia; una cantidad suficiente de angustia es una base necesaria para la abundante formación de símbolos, y de fantasías, es esencial que el yo tenga adecuada capacidad para tolerar la angustia para que el yo pueda desarrollarse extensamente.

 

CASO DICK:

 

A los  4 años tenía pobreza en su desarrollo intelectual estaba a nivel de un niño de 15 o 18 meses. Faltaba la adaptación a la realidad y relaciones sociales con su ambiente, carecía de afecto, era indiferente y rara vez había manifestado angustia, no jugaba y no tenía intereses, articulaba sonidos inteligibles y repetía ciertos ruidos.

No sólo era incapaz de hacerse inteligibles, sino que también lo deseaba, hacía  lo contrario a lo que se esperaba de el. Cuando se lastimaba, demostraba insensibilidad al dolor y no deseaba ser consolado y mimado, tenía gran torpeza física y no usaba cuchillos, su tijeras, sólo usaba bien la cuchara con la que comía.

(El simbolismo no solo es el fundamento de toda fantasía y sublimación, sino que sobre el se construye la relación del sujeto con la realidad externa y la realidad. Las fantasías sádicas constituyen la relación primaria.)

En la primera sesión: comió de un lado a otro,  con absoluta indiferencia, sus movimientos eran incoordinados y la expresión de su rostro y ojos era fija, ausente y sin interés.

Su lactancia había sido insatisfactoria y perturbada porque la madre no había podido amamantarlo y estuvo a punto de morir por inanición, luego había tenido alimentación artificial y a las 7 semanas tuvo una nodriza, padeció de trastornos digestivos, prolapso anal  y después hemorroides. Nunca se le prodigó verdadero amor, porque la actitud materna fue de excesiva angustia Tampoco su padre y niñera demostraron mucho afecto, así creció en un ambiente muy pobre de amor.

Alos 2 años tuvo una niñera hábil y afectuosa y después pasó una larga temporada con su abuela, que era muy cariñosa y esto tuvo influencia en su desarrollo, ya que aprendió a caminar a edad normal (y adquirió hábitos de limpieza, pero no logró establecer contacto emocional, no se pudo poner en marcha la ausente relación objetal)

Su niñera descubrió que se masturbaba, le dijo que era “malvado” y que no debía hacerlo, esto originó temores y sentimientos de culpa. También a los 4 años Dick había hecho un intento  > para adaptarse con cosas externas, especialmente con el aprendizaje mecánico de una serie de palabras nuevas.

La inhibición de su desarrollo era el fracaso de las etapas primitivas, había en su yo una incapacidad completa para tolerar la angustia. El genital había intervenido precozmente y esto produjo una prematura y exagerada identificación con el objeto atacado y contribuyó a una definición igualmente  prematura contra el sadismo. El yo había cesado el desarrollo de su vida de fantasías y su realidad con la realidad y la formación de símbolos después de un débil comienzo, se había detenido por eso era indiferente a la mayor parte de los objetos y juguetes, pero le interesaban los trenes y las estaciones y también las puertas, los picaportes y abrir y cerrar puertas.

Este interés hacia los objetos, se  relacionaba con la penetración del pene en el cuerpo materno. Las puertas y cerraduras  representaban los orificios de entrada y salida de la madre, los picaportes representaban  el pene del padre y el suyo propio, por lo tanto lo que había detenido la formación de símbolos, era el temor al castigo que recibiría cuando penetra en el cuerpo de la madre.

Sus defensas contra sus impulsos también fueron un impedimento para su desarrollo y era incapaz de cualquier agresión y la base de esa incapacidad estaba en un período muy temprano en su rechazo a morder los alimentos, es decir que el niño no podía vivir en fantasía la relación sádica con el cuerpo de la madre.

En esta primera sesión al mostrarle los juguetes los miró sin ningún interés, M. Klein. tomo un tren grande y lo colocó junto a uno más pequeño y lo designó como “tren papá” y “tren Dick”.

Dick tomó el pequeño y lo hizo rodar y dijo estación”, M. Klein explicó que la estación era su mamá y que Dick estaba entrando en ella. El niño dejó el tren fue hacia una esquina del cuarto  y dijo “oscuro” y salió corriendo. M. Klein explicó dentro de mamá está oscuro. El niño preguntó por la niñera y M. Klein. le dijo que vendría pronto.

En la segunda sesión:   el niño se comporto de igual manera, pero escapó corriendo hacia el oscuro vestíbulo y colocó allí el tren “Dick” y pregunto repetidamente si venía la niñera.

En la tercera sesión: se comporto igual y se escondió detrás de una cómoda y se angustió por primera vez  y preguntaba insistentemente por su niñera y cuando ésta lo vino a buscar, la recibió con un placer inusitado, con la aparición de la angustia, había surgido una dependencia hacia su analista y hacia su niñera.

En está tercera sesión había observado los juguetes con interés y se evidenciaba una tendencia agresiva hacia ellos, quiso cortar  unos carboncitos del tren, pero no pudo manejar la tijera. M. Klein lo hizo y el niño arrojó los pedazos de madera enseguida dijo “se fue”. M. Klein. le dijo que eso significaba que estaba sacando heces del cuerpo de la madre.

En la cuarta sesión: lloró cuando su niñera se fue, enseguida se calmó y se interesó por lo juguetes, a los que examinó con gran curiosidad, al encontrar el carrito que había roto la sesión anterior, lo cubrió con otros juguetes.

M. Klein explicó que el carrito roto representaba a su madre, entonces Dick lo buscó y lo llevó al espacio entre las puertas.  A medida que su análisis progresaba, se vio que la medida que arrojaba los juguetes, fuera de la habitación, estaba expresando la expulsión tanto del objeto dañado como de su propio sadismo, que era proyectado al mundo exterior

Dick había descubierto el lavatorio, que representaba el cuerpo de la madre y temía mojarse, cada vez que lo hacía, las secaba apresuradamente y también manifestaba idéntica angustia al orinar. La orina y las heces eran sustancias dañinas y peligrosas.

En su fantasía las materia fecales, la orina, el pene eran los objetos con los que atacaba el cuerpo de su madre, representando un peligro también para el mismo. Estas fantasías aumentaban su temor a los contenidos del cuerpo de la madre, especialmente  al pene de su padre, que imaginaba en el vientre de ella. Dick fantaseaba el pene y sentía un sentimiento cada vez mayor de agresividad contra él, predominando el deseo de devorarlo y destruirlo. Un día se llevó ala boca un hombrecito de juguete y entre los dientes dijo “comer papito” y enseguida pidió un vaso  de agua. La introyección del pene estaba conectada con dos temores:

1. el temor del pene como s. Yo primitivo y dañino y

 2. temor al castigo por la madre así robada, es decir temor al objeto exterior y al objeto  introyectado.

 

Como en Dick la fase genital había comenzado prematuramente en las representaciones como lo citado arriba, no sólo generaban angustia sino también remordimientos sobre la falda de M. Klein el hombrecito de juguetes.

El hecho de que la fase genital había comenzado prematuramente y era el resultado de un desarrollo del yo, que sólo  había conseguido inhibir el desarrollo ulterior del sujeto.

Esta temprana identificación con el objeto no podía ser aún recordada con la realidad.

En el análisis de Dick se pudo llegar hasta su inconsciente, a través de los rudimentos de vida de fantasía y de formaciones simbólicas que manifestaban como resultado, hubo una disminución  de angustia latente y cierto montó de angustia quedó manifestada, esto implicaba una R simbólica con cosas y objetos y al mismo tiempo se movilizaron impulsos epistemofílicos y agresivos. Todo progreso era seguido por liberación de angustia, que lo llevaba a apartarse de cosas con las que había establecido relaciones afectivas y que eran ahora objeto de angustia, así se dirigía a muchos objetos con los que entablaba igual relación; así pasó de interesarse del armario, hacia el lavatorio, luego la estufa, manifestando impulsos destructivos contra dichos objetos. Luego volvió su interés a cosas nuevas y también a otras con las cuales ya estaba familiarizado y había abandonado, por ejemplo con el armario en el que tenía mayor interés y también mayor tendencia agresiva, como también mayor curiosidad, esto hizo que enriqueciese su vocabulario.

Junto con el aumento de interés y el establecimiento de una transferencia cada vez mayor con M. Klein había parecido  una relación de objetal que hasta entonces faltaba y la actitud hacia la madre y niñera se torno afectuosa y normal. Y también con su padre su relación mostró  intensos muestras de actitud edípica normal  y también mostró indicios de establecer una relación con la realidad. Todo esto indica que después de 6 meses de tratamiento hay un pronóstico favorable.

El doctor Forsyth había  diagnosticado demencia precoz y pensó que valía la pena intentar el análisis, el niño presentaba todos los síntomas de la demencia precoz, ausencia casi total de afectividad y de angustia gran alejamiento de la realidad, falta de accesibilidad, falta de rapport emocional, conducta negativista, indiferencia al dolor, perseveración y este diagnostico también estaba confirmado por que no había enfermedad orgánica.

El rasgo fundamental en el caso Dick era una inhibición del desarrollo y no una regresión, además la demencia precoz es poco frecuente  en la primera infancia, siendo la esquizofrenia infantil mucho más común de lo que se admite, creyendo M. Klein que la enfermedad de Dick era ésta, difiriendo de la esquizofrenia típica de niños en el hecho de que el trastorno en Dick era una inhibición del desarrollo, mientras que en la mayoría de estos casos, se trata de una regresión, después que el niño ha superado exitosamente cierta etapa de su desarrollo.

 

Resumen: Caso Dick y otros. –Extremos de esquizofrenia en niños entre 5 y 13 años.

 

Los estadios tempranos del Complejo de Edipo están dominados por el sadismo, se inician en la etapa del sadismo oral (al que se suman el sadismo uretral, muscular y anal) y termina cuando el sadismo anal llega a su fin.

En los estadios posteriores al Complejo de Edipo aparece la defensa contra los impulsos libidinosos; en los estados tempranos la defensa se dirige contra los impulsos destructivos. La primera definición se dirige contra el propio sadismo del sujeto y contra el objeto atacado, ya que ambos son considerados como fuentes de peligro, esta defensa tiene carácter violento y difiere de los mecanismos de represión, en el varón esta poderosa defensa se dirige también contra su propio pene, como el órgano ejecutor de su sadismo. Esta es la evolución de las personas normales y neuróticas.

En la psicosis: El punto de fijación en la demencia precoz es en el período inicial de la fase de sadismo, en que los ataques tienen carácter violento. En la segunda parte de esta fase los ataques fantaseados son imaginados como enamoramientos, y predominan los impulsos uretrales y anales. M. Klein dice que este es el punto de fijación de la paranoia, es decir que los puntos de fijación de la demencia precoz y de la paranoia, deben buscarse  en la etapa narcisista, el de la demencia precoz precedería al de la paranoia.

Una prematura y excesiva defensa del yo contra el sadismo, impide el establecimiento  de la relación con la realidad y el desarrollo de la vida de fantasía. La posesión y exploración del cuerpo de la madre y del mundo exterior, quedan detenidas y esto produce la suspensión más o menos completa de la relación simbólica con cosas y objetos, que representan el cuerpo de la madre y por ende del contacto con el ambiente y con la realidad en general.

Este retraimiento forma la base de la falta de afecto y de angustia, que es uno de los síntomas de la demencia precoz, donde la regresión iría directamente a la fase temprana del desarrollo, en que la apropiación y destrucción sádica del interior del cuerpo de la madre y el establecimiento de una relación con la realidad han sido impedidos o refrenado por la M. Klein.

 


M.Psc.-Licdo Roberto Pablo Cardozo

Costa Rica

 

 

 

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