Ellis nació en Pittsburg en 1913 y se crió en Nueva
York. Se sobrepuso a una infancia difícil usando su cabeza,
volviéndose, en sus propias palabras, “un solucionador de problemas
terco y pronunciado”. Un problema renal grave desvió su atención de
los deportes a los libros, y la disensión en su familia (sus padres
se divorciaron cuando él tenía 12 años) le condujeron a trabajar
sobre la comprensión de los demás.
En el
instituto Ellis concentró su atención en hacerse el Gran Novelista
Americano. Consideró la posibilidad de estudiar contabilidad en la
universidad; en hacer suficiente dinero como para retirarse a los 30
y escribir sin la presión de la necesidad económica. La Gran
Depresión estadounidense puso punto final a su anhelo, pero logró
llegar a la universidad en 1934, graduándose en administración de
empresas en la City University of New York. Su primera incursión
aventurera en el mundo empresarial fue la de un negocio de parches
de pantalones junto a su hermano. Buscaron juntos en tiendas de
vestidos todos aquellos pantalones que necesitasen remates para
adaptar igualmente los abrigos de sus clientes. En 1938, Albert
llegó al puesto de director de personal de una firma novedosa.
Ellis
empleó la mayoría de su tiempo libre en escribir historias cortas,
obras teatrales, novelas, poesía cómica, ensayos y libros de
no-ficción. Cuando alcanzó los 28 años, ya había terminado al menos
dos docenas de manuscritos completos, pero aún no había logrado que
se los publicasen. Se percató entonces de que su futuro no
descansaría sobre la escritura de ficción, por lo que se dedicó
exclusivamente a la no-ficción, a promover lo que él llamaría la
“revolución sexual-familiar”.
A medida
que Ellis recolectaba más y más material de un tratado llamado “The
Case for Sexual Liberty” (La Causa por la Libertad Sexual), muchos
de sus amigos empezaron a considerarle como una especie de experto
en la materia. Con frecuencia le pedían consejos, y Ellis descubrió
que le encantaba la asesoría tanto como escribir. En 1942 volvió a
la universidad y se apuntó en un programa de psicología clínica en
la Universidad de Columbia. Empezó su práctica clínica a tiempo
parcial para familias y como consejero sexual casi inmediatamente
después de recibir su título de maestría en 1943.
En el
momento en que la Universidad de Columbia le premió con su doctorado
en 1947, Ellis llegó a la convicción de que el psicoanálisis era la
forma más profunda y efectiva de terapia. Decidió entonces alistarse
en un análisis didáctico y se volvió “un analista brillante en los
siguientes años”. En aquel momento, el instituto psicoanalítico
rechazaba entrenar a psicoanalistas que no fueran médicos, pero esto
no impidió que Ellis encontrase un analista dispuesto a llevar a
cabo su entrenamiento dentro del grupo de Karen Horney. Ellis
completó su análisis y empezó a practicar psicoanálisis clásico bajo
la dirección de su maestro.
A finales
de los 40 ya enseñaba en la Rutgers y en la Universidad de Nueva
York y era el jefe de psicología clínica en el New Jersey Diagnostic
Center y posteriormente en el New Jersey Department of Institutions
and Agencies.
Pero la fe
de Ellis en el psicoanálisis rápidamente se fue abajo. Descubrió que
cuando atendía a sus clientes solo una vez a la semana o incluso
cada dos semanas, progresaban igualmente que cuando les veía
diariamente. Empezó a adoptar un papel más activo, combinando
consejos e interpretaciones directas de la misma forma que hacía
cuando aconsejaba a familias o en problemas sexuales. Sus pacientes
parecían mejorar más rápidamente que cuando utilizaba procedimientos
psicoanalíticos pasivos. Y esto sin olvidar que antes de estar en
análisis, ya había trabajado muchos de sus propios problemas a
través de las lecturas y prácticas de filosofías de Epícteto, Marco
Aurelio, Spinoza y Bertrand Russell, enseñándoles a sus clientes los
mimos principios que le habían valido a él.
En 1955
Ellis ya había abandonado completamente el psicoanálisis,
sustituyendo la técnica por otra centrada en el cambio de las
personas a través de la confrontación de sus creencias irracionales
y persuadiéndoles para que adoptaran ideas racionales. Este papel
hacía que Ellis se sintiese más cómodo, dado que podía ser más
honesto consigo mismo. “Cuando me volví racional-emotivo”, dijo una
vez, “mis propios procesos de personalidad verdaderamente empezaron
a vibrar”.
Publicó su
primer libro en REBT (siglas en inglés para Terapia Racional
Emotiva) “How to Live with a Neurotic” (Como Vivir con un Neurótico)
en 1957. Dos años más tarde constituyó el Institute for Rational
Living (Instituto para una Vida Racional), donde se impartían cursos
de formación para enseñar sus principios a otros terapeutas. Su
primer gran éxito literario, The Art and Science of love (El Arte y
Ciencia del Amor), apareció en 1960 y hasta el momento ha publicado
54 libros y más de 600 artículos sobre REBT, sexo y matrimonio.
Actualmente es el Presidente del Instituto de Terapia
Racional-Emotiva de Nueva York, el cual ofrece un programa de
entrenamiento completo y gestiona una gran clínica