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Dentro de los trastornos de ansiedad se encuentran los trastornos
de angustia sin agorafobia, trastorno de angustia con agorafobia,
agorafobia sin historia de trastorno de angustia, fobia específica,
fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés
postraumático, trastorno por estrés agudo, trastorno de ansiedad
generalidad, trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica,
trastorno de ansiedad inducido por sustancias y trastornos de
ansiedad no especificado. En el contexto de estos trastornos pueden
aparecer crisis de angustia y agorafobia.
El presente trabajo está destinado a abordar específicamente uno
de los trastornos de ansiedad, “panic attack” con agorafobia,
tomando como base los criterios diagnósticos del DSM IV y las
diversas aportaciones con relación al trastorno, sus bases
neurológicas, su evolución y de esta manera concluir en si es
posible el abordaje de dicho trastorno a través de un tratamiento
cognitivo conductual. Para ello, es necesario tener en cuenta
primeramente hacer presentes los criterios diagnósticos universales
de dicho trastorno, los cuales serán examinados a lo largo de la
investigación.
Criterios para el diagnóstico de crisis de angustia (panic attack)
(Arriba)
Aparición temporal y asilada de miedo o malestar intensos,
acompañada de cuatro o más de los siguientes síntomas, que se hincan
bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 min. :
-
Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia
cardiaca
-
sudoración
-
temblores o sacudidas
-
sensación de ahogo o falta da aliento
-
sensación de atragantarse
-
opresión o malestar torácico
-
náusea o molestias abdominales
-
inestabilidad, mareo o desmayo
-
desrealización o despersonalización
-
miedo a perder el control
-
miedo a morir
-
parestesias
-
escalofríos o sofocaciones
Criterios para el diagnóstico de agorafobia
(Arriba)
-
Aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones
donde escapar pueda resultar difícil o donde, en el caso de
aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos
relacionada con una situación, o bien síntomas similares a la
angustia, puede no disponerse de ayuda. Los temores agorafóbicos
suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones
características, entre las que se incluyen estar solo fuera de
casa, mezclarse con la gente o hacer cola, pasar por un puente, o
viajar en autobús, tren o automóvil.
-
Estas situaciones se evitan, se resisten a costa de un malestar
de ansiedad significativos por temor a que aparezca una crisis de
angustia o síntomas similares a la angustia, o se hace
indispensable la presencia de un conocido par soportarlas.
-
Esta
ansiedad o comportamiento de evitación no puede explicarse mejor
por la presencia de otro trastorno mental como fobia social, fobia
específica, trastorno obsesivo-compulsivo, trastornos por estrés
postraumático o trastorno de ansiedad por separación
Criterios
para el diagnóstico de Trastorno de angustia con agorafobia
(Arriba)
Se cumplen (1) y (2)
(1) crisis de angustia inesperadas recidivantes ( ver criterios
para el diagnóstico de crisis de angustia)
(2) al menos una de las crisis se ha seguido durante un mes o más de
uno o más de los siguientes síntomas:
-
inquietud persistente por la posibilidad de tener más crisis
-
preocupación por las implicaciones de la crisis o sus
consecuencias
-
Presencia
de agorafobia (ver criterios diagnósticos de agorafobia)
-
La crisis de angustia no se deben a los efectos fisiológicos de
una sustancia o una enfermedad médica
-
La crisis de angustia no pueden explicarse mejor por la presencia
de oto trastorno mental, como por ejemplo la fobia social, fobia
específica, trastorno obsesivo-compulsivo, trastornos por estrés
postraumático o trastorno de ansiedad por separación.
Trastorno de angustia con agorafobia
La ansiedad es una de las emociones básicas del ser humano y se
encuentra presente a lo largo de toda su vida. Constituye una
reacción emocional ante la percepción de una amenaza o peligro y su
finalidad es la protección del individuo. En el ser humano, frente a
un ruido intenso o inesperado, se produce de manera automática e
inmediata, una respuesta de ansiedad, que prepara al individuo para
la huída o lucha. Es probable que si el estímulo es muy intenso y
aterrorizante, la respuesta sea quedarse inmóvil o paralizado.
La ansiedad consiste en un estado de malestar
psicofísico caracterizado por una sensación de inquietud,
intranquilidad, inseguridad o desasosiego ante lo que se vivencia
como una amenaza inminente y de causa indefinida. La diferencia
básica entre la ansiedad normal y la patológica, es que ésta última
se basa en una valoración irreal o distorsionada de la amenaza.
Cuando la ansiedad es muy severa o aguda, puede llegar a paralizar
al individuo, transformándose en pánico. En estos casos, obtener un
buen diagnóstico y realizar un tratamiento adecuado es fundamental,
tanto para evitar la progresión de la enfermedad y otras
complicaciones, como para recuperara la calidad de vida.
El trastorno de pánico se encuentra presente en todas las culturas,
razas y niveles socioeconómicos, aunque es posible que existan
algunas diferencias culturales. Se estima que una de cada 10
personas tiene una crisis de pánico aislada a lo largo de su vida,
sin que la misma vuelva a repetirse.
La crisis de angustia (panic attack) se caracteriza por la
aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo pavoroso o terror,
acompañados habitualmente de sensación de muerte inminente. Durante
estas crisis también aparecen síntomas como falta de aliento,
palpitaciones, opresión o malestar torácico, sensación de
atragantamiento o asfixia y miedo a perder el control.
La agorafobia, específicamente, se caracteriza por la aparición de
ansiedad o comportamiento de evitación en lugares o situaciones
donde escapar puede resultar difícil, o bien donde sea imposible
encontrar ayuda en el caso de que aparezca en ese momento una crisis
de angustia o síntomas similares a la angustia, por lo tanto, el agorafóbico tiende a evitar alejarse de los lugares que considera
seguros, como puede ser la casa. Si se aleja, es probable que
necesite de la compañía de alguien que considera protector.
Algunas personas evitan el lugar donde ocurrió su primera crisis de
pánico, en estos casos el temor a ese lugar o alguna actividad
ocurre por condicionamiento ( una experiencia aterrorizante como el
pánico se asocia a un evento neutral, por ejemplo viajar en aviones
y a partir de entonces se evita este medio de transporte.
Posteriormente el temor suele generalizarse a otros medios de
transporte, los medios y lugares, usualmente más temidos, son
aquellos de los que resulta más difícil escapar, en caso de sentirse
mal o de tener una crisis, tales como trenes, subterráneos, aviones,
puentes, teatros, etc. El enfermo suele preferir aquellos vehículos
en los que pueda controlar o modificar el trayecto para poder
acceder fácilmente a un lugar seguro si se descompone, como puede
ser el vehículo propio, taxis y remises entre otros.
(Arriba)
Posibles Rasgos De Personalidad O Temperamento De Las Personas
Predispuestas A Padecer Trastornos De Ansiedad
-
Tendencia
a la dependencia o a una excesiva necesidad de aprobación: Una
persona con este rasgo depende de los demás para su auto
aceptación. Esto le general un sentimiento de autorechazo que lo
hace hipersensible a las críticas y que le dificulta la
posibilidad de negarse a las demandas y requerimientos de los
demás.
-
Pensamiento rígido o dicotómico: Es una tendencia a percibir los
hechos de la vida a en una serie polarizada de blanco o negros, lo
cual conduce a autoimponerse reglas muy rígidas
-
Elevadas autoexigencias: Intenta imponer un nivel de perfección
tanto a sí mismo, como a los demás. Esto lo lleva a estar atento a
mínimas fallas, propias y ajenas, o a no tolerarlas.
-
Gran nivel de imaginación: Suelen ser muy creativos para imaginar
vívidamente diferentes sucesos, pero esta creatividad tiende a
esta centrada hacia lo negativo, anticipa hechos atemorizantes o
catastróficos que podrían ocurrir a partir de una situación dada.
-
Hipercontrol
y supresión de la percepción de los propios sentimientos:
Necesitan dominar situaciones o cambios inesperados, por lo tanto
deben suprimir los sentimientos, pues perciben que el demostrarlos
podría causarles una pérdida del control o exponerlos a sufrir la
desaprobación de los demás
Comorbilidad
(Arriba)
La persona que padece de crisis o trastornos de pánico y llega a la
consulta especializada luego de que le hayan practicado numerosos
exámenes médicos, análisis de laboratorio y otros estudios, con
resultados normales, quizás considere que ellos fueron
innecesarios. Sin embargo, es imprescindible descartar sus posibles
causas orgánicas.
Algunas de las enfermedades médicas que pueden causar síntomas
relacionados con la ansiedad o similares a ellas son las afecciones
cardiovasculares, la epilepsia, el asma, la diabetes, el
hipertiroidismo y la artrosis cervical. Pueden ser generadores de
ansiedad o de síntomas de pánico los medicamentos como píldoras
adelgazantes, suplementos con hormona tiroidea, antigripales,
tranquilizantes, antihipertensivos, hormonas sexuales o esteroides y
algunos antidepresivos, así como la abstinencia de algunos otros,
especialmente las benzodiacepinas. Muchas drogas como la cafeína, el
alcohol, la cocaína y la marihuana, son otros posibles
desencadenantes de crisis de pánico y de síntomas ansiosos.
En
estos casos, el diagnóstico diferencial se plantea con patologías
coronarias o respiratorias agudas. No es raro que persistan después
de la crisis intensos temores a que se repitan, motivo por el cual
es frecuente observar que estos pacientes suelen tener a mano
ansiolíticos o equivalentes de los mismos (como el teléfono de su
psiquiatra, por ejemplo.
Severidad De La Agorafobia
(Arriba)
-
Leve: el sujeto presenta algún tipo de evitación o resistencia a
situaciones que le producen malestar, llevando una vida
relativamente normal. Puede desplazarse solo, aunque trate por lo
general evitarlo.
-
Moderada: La evitación da a lugar a un tipo de vida restringida.
El individuo es capaz de salir solo de su casa, pero no puede
desplazarse más allá de algunos kilómetros sin compañía.
-
Grave: La evitación obliga a estar casi por completo dentro de la
casa, o torna al individuo a quedarse solo en su hogar o de salir
si no es con compañía
-
En remisión parcial o reciente: No existe evitación agorafóbica
actual, aunque la hubo durante los últimos 6 meses
-
En remisión total: No hay evitación agorafóbica actual, ni la hubo
en lo últimos meses.
Suponiendo en el caso que un sujeto está en un espacio abierto,
cuando de pronto oye un ruido extraño, que podría ser un derrumbe
originado por una catástrofe, lo que ocurre en su cerebro en los
momentos siguientes, es que se abre el circuito nervioso del temor y
al papel de la amígdala como sistema de alarma.
El primer circuito cerebral implicado incorpora ese sonido extraño
como ondas físicas puras y las transforma en el lenguaje del cerebro
que lo pone al sujeto en alerta. Este sonido va desde el oído al
tronco cerebral y luego al tálamo. Desde allí se abren dos ramas:
una más pequeña que conduce a la amígdala y al hipocampo, la
otra vía más grande, conduce a la corteza auditiva del lóbulo
temporal, donde los sonidos son seleccionados y comprendidos.
El hipocampo, depósito clave de la memoria, selecciona ese “sonido
extraño” y lo compara con otros sonidos similares que el sujeto ha
escuchado anteriormente para verificar si es algo familiar.
Entretanto la corteza auditiva hace un análisis más sofisticado
tratando de hacer su hipótesis sobre cuál sería el origen de
ese sonido y envía el mensaje a la amígdala y al hipocampo que lo
compara con recuerdos similares.
Si la conclusión resulta tranquilizadora, entonces la alerta
general no asciende al siguiente nivel. Pero si el sujeto aún está
inseguro, otra vuelta del circuito que existe entre la amígdala, el
hipocampo y la corteza prefrontal aumenta aún más su incertidumbre y
fija su atención, dejándolo aún más preocupado por la identificación
de la fuente del ruido. Si no surge una respuesta satisfactoria, la
amígala dispara una alarma, su área central activa el hipotálamo, el
tronco cerebral y el sistema nervioso autónomo.
Las diferentes partes de la amígdala reciben información diversa.
Al núcleo lateral de la amígdala llegan proyecciones desde el tálamo
y desde las cortezas auditiva y visual. Los olores a través del
bulbo olfativo, llegan a la zona corticomedial de la amígdala, y los
sabores y los mensajes de vísceras van a la zona central.
Desde la amígdala, las proyecciones se extienden a cada zona
importante del cerebro. Desde las zonas central y media, una rama va
a las zonas del hipotálamo que segregan la sustancia de respuesta
urgente del organismo, la hormona liberadora de corticotropina (CRH)
que moviliza la reacción de ataque o fuga mediante un torrente de
otras hormonas. La zona basal de la amígdala envía ramas al cuerpo
estriado, uniéndose en el sistema cerebral para lograr el
movimiento, y a través del núcleo central cercano, la amígdala envía
señales al sistema nervioso autónomo a través de la médula,
activando una gran variedad de respuestas amplias en el sistema
cardiovascular, en los músculos, en los intestinos.
Desde la zona basolateral de la amígdala, los brazos van a la
corteza cingulada y a las fibras conocidas como gris central.
Otra vía desde la amígdala conduce al sitio cerúleo del tronco
cerebral (centro de la ansiedad), que a su vez elabora la
noradrenalina y la dispersa por todo el cerebro, el efecto consiste
en elevar la reactividad general de las zonas del cerebro que la
reciben, haciendo que los circuitos sensorios sean más sensibles. La
norapinefrina o noradrenalina, cubre la corteza, el tronco cerebral
y el sistema límbico, esencialmente poniendo el cerebro en alerta.
En este momento es cuando el sujeto se puede ser que se sienta
invadido por temor. La mayor parte de esos cambios se producen fuera
de la conciencia, de modo que el sujeto no es conciente de que
siente miedo.
Cuando comienza realmente a sentir miedo, (es decir, cuando la
ansiedad que ha sido inconsciente penetra en la conciencia) la
amígdala ordena una respuesta amplia..
Señala a las células del tronco cerebral que pongan una expresión
atemorizada en el rostro (trigémino), lo vuelven al sujeto nervioso
y fácil de asustar, congela los movimientos que sus músculos estaban
realizando, acelera el ritmo cardíaco y eleva su presión sanguínea,
y hace más lenta la respiración.
Entretanto la amígdala, junto con el hipocampo interconectado,
dirige las células que envían las claves neurotransmisoras, por
ejemplo, para activar la liberación de dropamina que conduce a la
agudización de la atención en la fuente de ese temor específico –los
sonidos desconocidos-, y poner sus músculos en disposición de
reaccionar de manera acorde. Al mismo tiempo la amígdala señala
zonas sensorias para la visión y la atención. Asegurándose de que
los ojos buscan lo más pertinente a la emergencia que se está
produciendo. Simultáneamente, los sistemas de la memoria cortical se
reorganizan de manera tal que el conocimiento y los recuerdos más
importantes para la urgencia emocional particular serán evocados
prontamente, teniendo prioridad sobre otros pensamientos menos
importantes.
Cuando estas señales han sido enviadas, el sujeto ha llegado al
nivel de temor absoluto: toma conciencia de la característica
tensión de sus intestinos, de la aceleración de su corazón, del
endurecimiento de los músculos, del temblor de sus extremidades, el
cuerpo se congela en el sitio mientras la atención se agudiza para
escuchar, en este caso, cualquier otro ruido y la mente funciona a
toda velocidad pensando en posibles peligros ocultos y formas de
responder.
El hecho pasa a ser consciente (la catástrofe) Con el correr del
tiempo se va apagando y pasa a una memoria subliminal, pero la
amígdala graba el hecho dividido, por eso cuando s encuentre frente
a una situación factible de evocar el hecho en cuestión, se podría
producir la crisis de ansiedad, con el solo factor de sentir un olor
parecido a aquel recuerdo.
Tratamiento
(Arriba)
Teoría cognitiva del Pánico
Estímulos desencadenantes: interno/externo
Amenaza percibida
Tendencia interpretar sensaciones corporales catastróficamente <
> Aprensión/ Hipervigilancia automática
Sensaciones Corporales (interocepción aumentada)
Para la recuperación de los Trastornos de ansiedad, los objetivos
son: la reducción de los síntomas ansiosos y la superación de las
conductas evitativas, devolviéndole al paciente la vida que tenía
antes de verse afectado por la enfermedad o más aún, mejorando su
calidad de vida anterior
Existen varios tipos de tratamiento de la agorafobia. Los que más
estudiados y contrastados experimentalmente son el farmacológico y
el cognitivo conductual. El cognitivo conductual muestra como
ventaja sobre el farmacológico que permanece después de cesar la
administración, mientras que el que se restringe a la medicación
pierde sus efectos cuando cesa la ingesta de medicación. También se
pueden emplear de manera conjunta con ventajas en los resultados que
se obtienen que actualmente están en estudio. En un resumen, el
tratamiento cognitivo conductual de la agorafobia se basa en el
entrenamiento de las habilidades necesarias para la posterior
autoexposición gradual programada del paciente a las situaciones
temidas. Cuando existen ataques de pánico asociados hay que
realizar el tratamiento de este trastorno para que la exposición sea
adecuada. En ese caso la exposición a estímulos interoceptivos
empleando las técnicas corporales es altamente efectivo.
Algunas dificultades que se presentan es que a veces, en su
historia y evolución, el paciente ya ha aprendido a solucionar las
cosas de manera diferente a como lo hacía en la infancia o
adolescencia, cuando se fijó el esquema. Pero el esquema es
automático y se dispara en las situaciones similares a las que se
estableció, que en general son de alto estrés por lo que predomina
en ellas la conducta mejor establecida que en general suele ser la
más antigua; por eso se inicia automáticamente sin control
consciente por parte del paciente. Por eso hacerlo consciente y
volver a construir como podría haber sido su vida si se hubieran
solucionado los problemas de otra forma es un trabajo que sirve para
afianzar el cambio y hacerlo más general.
Reconstruir la vida no supone reprocharse nada, sino ver que con
nuestras capacidades actuales los problemas los habríamos resuelto
de otra manera con lo que la preparación para resolverlos como lo
habíamos hecho entonces no sirve para nada.
Así
cambian la actitud, concebida como preparación a la acción y el
estado de ánimo que es consecuencia del mantenimiento de las
emociones. Se aprende que los esquemas que hemos incorporado a
nuestro comportamiento disparan actitudes y preparaciones a la
acción que conllevan ansiedad, sufrimiento y no son tan efectivas
como las que sabemos emplear ahora.
Cuando se detectan los esquemas se pueden modificar y realmente la
vida se convierte en algo más agradable.
Cuando el paciente todavía no ha aprendido otras alternativas para
solucionar el problema, y lo sigue haciendo de la manera que lo ha
hecho siempre, es preciso realizar en la terapia el cambio de la
conducta para que experimente que efectivamente hay otras soluciones
más efectivas y menos dolorosas. Es entonces cuando se puede aplicar
el paso anterior y reconstruir de nuevo su vida desde la nueva
perspectiva.
Diseño Del Tratamiento O Plan Terapéutico
1. Evaluación detallada del problema. Se realiza en la sesión
número uno
2. Componente educativo. En la sesión número dos del
tratamiento, el paciente tiene la oportunidad de aprender de una
forma interactiva qué es la ansiedad, cómo se manifiesta, cuáles
son sus consecuencias, cómo se producen los ataques de pánico y el
papel de las cogniciones y la hiperventilación en las crisis.
3. Entrenamiento en respiración lenta, como ritmo de
respiración opuesto al patrón de hiperventilación asociado a la
ansiedad. El entrenamiento en las distintas posiciones corporales.
4. Técnicas cognitivas para identificar y combatir los
pensamientos catastróficos asociados a las sensaciones corporales de
ansiedad. La identificación de las cogniciones catastróficas se
trata desde la primera sesión de evaluación, tratando de hacerlos
cambiar. Un modo de hacerlo es dar al paciente un registro de pánico
ampliado donde se incluyen los pensamientos que aparecieron durante
el ataque. El reto de los pensamientos se lleva a cabo a través de
la discusión cognitiva de los mismos, en la que paciente y terapeuta
utilizan la información proveniente de la experiencia pasada del
paciente y la que puede proporcionar la terapia para poner a prueba
la veracidad de las interpretaciones catastróficas.
5. Técnicas de distracción que tienen como objetivo enseñar al
paciente a focalizar la atención en estímulos internos o externos
diferentes a los pensamientos y sensaciones generadoras de la
ansiedad y el pánico.
6. Experimentos conductuales que permiten crear situaciones
experimentales en las que es posible poner a prueba las creencias
irracionales del paciente. (hiperventilación)
7. Prevención de recaídas. Se dedican a este aspecto las dos
últimas sesiones con el fin de detectar la existencia de un grado
residual de creencia en las cogniciones catastróficas y planificar
el mantenimiento e incremento del cambio alcanzado con el
tratamiento.
Afrontamiento O Desensibilización En Vivo
La
técnica de exposición, afrontamiento o desensibilización en vivo, es
la terapia que ha demostrado ser más efectiva en la recuperación de
las fobias. Hasta que el sujeto no se enfrente con las situaciones y
lugares que ha venido evitando, no terminará de encarar de manera
efectiva la recuperación. Esto debe hacerse en forma graduada, de
menor a mayor, dosificando sistemáticamente los incrementos de la
dificultad.
En
la agarofobia específicamente se va desensibilizando al sujeto
mediante el afrontamiento con las situaciones habituales a las que
tiene miedo, como el alejarse de la casa, viajar en un transporte
público, quedarse solo, etc.
Practicar la desensibilización imaginaria puede ser de utilidad como
un paso previo a las exposiciones en la vida real. Se establece para
cada persona una jerarquía de temores, de menor a mayor, y se va
progresando lentamente al escalón mayor. Cuando se está a mitad de
camino con los ejercicios de desensibilización imaginaria es un
buen momento para iniciar las exposiciones o afrontamientos en vivo
o en la vida real. Hoy día se están aplicando técnicas de realidad
virtual como un paso intermedio entre la exposición imaginaria y la
real.
Miedo Al Miedo: Exposición A Estímulos Interoceptivos.
Dentro del entrenamiento para la consecución de técnicas de manejo
de la ansiedad que permitan la exposición gradual y efectiva se
pueden incluir las técnicas corporales que entrenan en el manejo de
los estímulos propioceptivos relacionados con la ansiedad.
Ya
Clark (1989) señaló el papel que jugaba la respiración en el
mantenimiento de la agorafobia y actualmente se considera que el
entrenamiento en respiración es una ayuda importante para el
paciente en sus duras tareas de exposición. La experiencia clínica
indica que el entrenamiento en técnicas corporales, y no solamente
en una respiración adecuada, puede jugar un papel importante y
efectivo en el tratamiento. De hecho los pacientes agorafóbicos
están muy preocupados por los síntomas corporales y en general por
todo lo que pueda ocurrir en su cuerpo; están atentos buscando
cualquier indicio que pueda señalar un problema que les lleve a la
pérdida de control o a la muerte. Cuando mejoran el manejo de su
cuerpo y aprenden otra forma de relacionarse con sus estímulos
propioceptivos, la aplicación de los pasos necesarios para la
exposición a las situaciones temidas se hace más fácil.
Aplicaciones Clínicas De Los Ejercicios De Respiración
Speads recomienda sus experimentos para el insomnio, los mareos, el
equilibrio, fumar y comer demasiado, dolores de cabeza, depresiones,
sobreexcitación, miedo al público, nerviosismo de los artistas
durante la espera antes de reanudar una representación, dificultades
para concentrarse, mala memoria y creatividad bloqueada.
En
la terapia de orientación conductual, que es a la que se refiere
este trabajo, la respiración es un objeto de intervención en algunos
trastornos como la agorafobia o el ataque de pánico. Clark (1986)
establece la teoría de que el pánico ocurre cuando la persona
interpreta errónea y catastróficamente sus sensaciones corporales.
Es una teoría similar a la de Beck y la de Ellis que también
establece la relación entre las cogniciones y los síntomas aunque en
este caso es el síntoma el que dispara la cognición y no a la
inversa.
Las
interpretaciones erróneas se dan mas cuando ocurren varios síntomas
simultáneamente (Rachman, 1987.) Los ataques de pánico a menudo son
disparados por cogniciones negativas y cambios interoceptivos muchos
de los cuales aparecen relacionados con la ansiedad y la
hiperventilación. La combinación de tratamientos y en particular el
entrenamiento en respiración ofrece una promesa considerable para el
tratamiento de los ataques de pánico y sugiere que su combinación
con la exposición en vivo en el caso de agorafobia puede ser un
avance significativo sobre la exposición solamente. (Franklin,
1989.)
La
ansiedad persistente y los ataque de pánico han sido vistos como
fenómenos asociados a la hiperventilación y se ha planteado su
tratamiento por medio del control respiratorio.
Los
ejercicios de respiración producen también relajación y como tales
se suelen emplear pues son sencillos de aprender, efectivos y se
pueden aplicar en cualquier situación.
En un cierto porcentaje de pacientes, pasados algunos meses y en
ocasiones años después de haber completado el tratamiento
farmacológico y cognitivo comportamental, puede darse alguna
recaída. Si los síntomas son muy intenso y agudos, lo recomendable
es reiniciar la toma de medicación por un período, que generalmente
es más breve que el anterior. La diferencia estará que ahora el
conocimiento que tiene sobre el problema y el repertorio de
habilidades que ha aprendido para enfrentarlo, lo encuentran armado
como para asumir un rol activo en su recuperación, con lo que le
resultará más fácil que en el tratamiento inicial. Aunque el
problema no sea el mismo, también puede ocurrir que al vivir
circunstancias de ansiedad aguda, traumáticas o de estrés vuelva a
necesitar de un tranquilizante para superar el episodio y de apoyo
terapéutico.
Conclusiones
Las técnicas conductuales has sido criticadas por parte de otras
metodologías como el psicoanálisis. Se las acusó de simplistas y
poco profundas al considerar que eran incapaces de resolver los
conflictos subyacentes a las fobias. El tiempo ha demostrado que es
lo inverso debido a que una persona vulnerable o predispuesta a
padecer una fobia, la mayoría de las veces no puede detectarse en el
pasado un hecho traumático puntual que les haya generado el
padecimiento. Especialmente en el caso de la agorafobia, se ha
comprobado que el remover mucho raíces infantiles, a la búsqueda de
un posible trauma, muchas veces no sólo no es efectivo, sino que
hace que el paciente al salir de la sesión se sienta peor que antes
de haber entrado, o pueda sufrir una crisis de pánico en medio de la
misma
El
tratamiento cognitivo conductual se ha mostrado eficaz en un
porcentaje entre el 65% y el 75% de los pacientes que acaban el
tratamiento (Echeburúa y Corral, 1992), aunque a ello hay que añadir
una tasa que oscila entre el 10% y el 15% de abandonos o rechazos
del tratamiento. En todo caso se ha mostrado superior a otros
tratamientos como el farmacológico.
Está claro que es preciso establecer nuevas estrategias para mejorar
la eficacia del tratamiento.
En
el tratamiento se plantean dos tipos de problemas que pueden ser
solucionados y que ayudarán a mejorar la eficacia. Por una parte
está el miedo al miedo que es inherente a los ataques de pánico,
pero que de alguna manera está presente en todas las agorafobias.
Por otra parte están los problemas que presentan algunos pacientes
para seguir la exposición gradual que se ha pactado, pese a saber y
creer que así solucionarán el problema puesto que ya han conseguido
algunos avances. Por eso se añaden al tratamiento, cuando es
necesario algunas técnicas adicionales como el miedo al miedo.
Otro problema que se encuentra en la práctica clínica es el
seguimiento de los planes pactados con el paciente, encuentra
excusas para no hacerlo, aunque sepan y hayan experimentado que
pueden pasar la situación con una ansiedad que será soportable y le
impiden avanzar en el tratamiento. Estas razones se pueden
interpretar en clave operante como refuerzos o ganancias secundarias
que le llevan a mantener el trastorno. Una visión en la misma línea,
pero más detallada y profunda y que permite un acercamiento al
tratamiento más eficaz es verlo como activaciones de esquemas
automáticos aprendidos en la infancia (Young, 1997) y que se
disparan automáticamente, es decir, inconscientemente. Son esquemas
que le han servido al paciente para resolver sus problemas en el
pasado y que han sido eficaces, por eso se han perpetuado. En el
cambio y modificación del esquema se pueden presentar distintas
situaciones.
Bibliografía
-
DSM-IV
Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
Editorial Masson, 1999
-
Caro Isabel- Manual de psicoterapias cognitivas. Editorial Piados,
1997
-
Dr.
Alfredo H. Cía.- Estrategias para superar el pánico y la
agorafobia. Editorial El Ateneo, 1999 Goleman Daniel- La
inteligencia emocional. Editorial Javier Vergara Editor, 1998
-
Dr.
García Higuera José Antonio.- Tratamiento de la agorafobia.
Centro de Psicología clínica, Madrid. Revista “Clínica y Salud en
1999 “.
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