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Definición
“Afección psicógena cuyos
síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que
tiene sus raíces en la historia infantil del sujeto y constituyen
compromisos entre el deseo y la defensa”.
El término “neurosis” fue
introducido por el médico escocés Willian Cullen en un tratado de
medicina en 1777: “Neurosis or Narvous Diseases”; consideró que las
neurosis (irritabilidad, nerviosismo, estado de ánimo deprimido,
etc.) eran trastornos producidos por alteraciones del sistema
nervioso. En 1880 Charcot investigó la histeria de conversión, es
decir, aquella en la cual prevalecen los síntomas físicos tales como
la parálisis, contracturas y crisis psicomotoras. Algunos años
después Janet diferenció dos grupos de trastornos neuróticos: la
histeria y la psicastenia atribuyéndole a esta última las
obsesiones, miedos, compulsiones y toda clase de sentimientos de
fatiga. Durante el siglo XIX se incluían bajo el término de neurosis
afecciones que se caracterizaban por tener una localización orgánica
determinada y un órgano sin lesión alguna, considerándolas como
enfermedades del sistema nervioso. Sigmund Freud (1856-1939)
distinguió entre psicosis y neurosis haciendo hincapié en el
mecanismo psicógeno, siendo ésta la causa por la cual separa las
neurosis actuales producto de una disfunción somática de la
sexualidad y las psiconeurosis provocadas por un conflicto psíquico
como factor etiológico. En 1894 se encuentran las neuropsicosis de
defensa compuestas por histeria, fobias, obsesiones, neurosis
narcisistas o psicosis (paranoia); y las neurosis actuales
integradas por neurosis de angustia y neurastenia (en 1914 en
“Introducción al narcisismo se agrega la hipocondría). No obstante,
Freud establece vínculos entre las neurosis actuales y las
psiconeurosis, es decir, que la oposición no es total. La relación
entre neurosis de angustia e histeria por un lado, y más tarde,
cuando incorpora a las neurosis actuales como tercera afección la
hipocondría, también la hace corresponder a las psiconeurosis
narcisistas o parafrenias (esquizofrenia y paranoia). En 1895 parte
de la hipótesis que factores sexuales distintos originan diferentes
enfermedades neuróticas y la acción terapéutica consistía en
desarrollar un trabajo psíquico que contrarrestara la fuerza
psíquica opuesta por el paciente al recordar las representaciones
patógenas que habían sido excluidas de la conciencia (inconsciente)
tratando de vencer la resistencia analítica a la asociación.
Descubre que el enfermo se libera de los síntomas histéricos en
cuanto reproduce las impresiones patógenas causales dándoles
expresión verbal y exteriorizando el afecto (abreacción, método
catártico y más tarde la “asociación libre”). Con la evolución de su
teoría llega a la conclusión que la etiología de las neurosis son el
resultado de dos series (series complementarias).
Freud, por otra parte
conceptuó la ansiedad en términos de una “teoría de señal de
peligro”, destacando que consistía en una reacción emocional que
servía para señalar la presencia de una situación peligrosa
(amenaza). Asimismo estableció que la ansiedad constituía el
componente central de las neurosis y utilizó este término para
describir los síntomas de malestar emocional y para referirse a los
procesos de defensa contra la ansiedad; pensó que cuando un
conflicto inconsciente producía ansiedad estos procesos subyacentes
o mecanismos de defensa afrontan patológicamente la ansiedad (tratan
de reducir la ansiedad) causando los síntomas neuróticos.
Según los criterios actuales
desde el desarrollo del DSM-I hasta el DSM IV como así también del
CIE-I al CIE-10, se han ido ampliando las definiciones de los
parámetros que permiten comprender y diagnosticar las enfermedades
mentales y encontrar un consenso internacional que permita
establecer en cualquier lugar del mundo de qué clase de patología se
está hablando; así la nosografía moderna se refiere a “trastornos de
personalidad” como una de las nuevas clasificaciones.
El CIE 10 describe tres
categorias de trastornos neuróticos: trastorno de ansiedad fóbica,
otro trastorno de ansiedad( trastorno de angustia, trastorno de
ansiedad generalizada, trastorno mixto ansioso depresivo) trastorno
obsesivo compulsivo.
Teorías Etiológicas
(Arriba)
a)
Organicistas:
Lo que une a todas estas teorías es un sustrato anatómico funcional
como causal de las enfermedades mentales, como por ejemplo
congénito, hereditario o adquirido. Se clasifican en: Genéticas,
Metabólicas, Neurofisiológicas, Reflexología , Organodinamismos.
b)
Psicogenéticas:
Se encuentran las teorías factorialistas, existencial y
psicoanalítica. Esta última es la teoría etiológica de las
enfermedades mentales descripta por Freud y se basa en el concepto
de series complementarias entre las cuales hay una interacción
dinámica producto de la correlación de constitución y vivencias
infantiles. La predisposición es el factor precipitante que logra
romper él equilibro psíquico de cada sujeto. (“Lecciones de
Introducción al Psicoanálisis”, 1915-1917.
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Series
complementarias |
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Predisponente |
Precipitante |
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Primera serie |
Segunda serie |
Tercera serie |
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genéticos |
congénitos
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innatos |
vivencias infantiles
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conflicto actual o
motivo desencadenante |
c)
Sociogenéticas:
Presiones culturales y socioeconómicas, políticas y familiares. Las
neurosis se manifiestan de modo distinto según cuáles sean las
condiciones sociales y culturales. Se dividen en comunicacionales y
Escuelas culturalistas.
Las neurosis son una afección cuyos síntomas son la expresión
simbólica de un conflicto psíquico que tiene sus raíces en la
historia infantil de sujeto.
Básicamente en
todas las neurosis el conflicto nuclear tiene relación con la
conflictiva edípica de la cual los síntomas son transacciones entre
el deseo y la defensa. Los síntomas neuróticos son formaciones de
compromiso y satisfacción sustitutivas. El síntoma tiene como
objetivo un beneficio primario y otro secundario. El primario tiene
por finalidad resolver un conflicto con el menor costo posible y el
secundario las implicancias narcisísticas que esto conlleva.
La angustia es
el síntoma esencial de las neurosis y cumple una función defensiva
como de descarga. Está caracterizado por sensaciones de inquietud,
incertidumbre y desamparo que no guardan relación con un peligro
real externo o interno. Está acompañada por manifestaciones
fisiológicas: temblores, ahogo, transpiración, mareos y aceleración
de los ritmos vitales, que expresan la hiperactividad del sistema
simpático que esta emoción manifiesta y reaviva un hecho de la
historia del sujeto.
Desde una perspectiva clínica la angustia puede nacer de dos modos:
ineficazmente (si la nueva situación de peligro ya ocurrió) o
eficazmente si actúa como señal de aviso del peligro inminente y
evita al sujeto tener que enfrentarse ante una nueva situación
displacentera, y presentarse ya sea como estado de angustia o como
crisis.
Estado de ansiedad: No debe ser
confundido con “neurosis de ansiedad o de angustia”. Como tal, este
estado puede presentarse en muchos síndromes y cuadros y en todas
las neurosis. Se trata de un foco permanente de inquietud y
desasosiego sin que los compromisos orgánicos sean intensos ni que
la vivencia subjetiva inunda e invada la personalidad. La
desorganización y alteración a la que lleva se va produciendo de
manera progresiva , incompleta y de larga duración, y se realiza a
través de estados sucesivos, dando lugar a la aparición de
comportamientos automáticos, más o menos complejos.
Crisis de
Ansiedad: Una crisis es un episodio de breve duración, de
síntomas polimorfos, desencadenados por factores internos o externos
que desaparecen sin dejar deterioro o déficit. En el caso de la
crisis de angustia se trata de la interrupción súbita e intensa de
la vivencia de angustia junto a una serie de trastornos somáticos
característicos: disnea, palpitaciones, sequedad de la boca,
temblores, etc.. Puede darse como gran crisis o como pequeña crisis.
La diferencia estriba en la intensidad sintomática y duración del
episodio.
Las manifestaciones
neuróticas son múltiples, destacándose entre ellas: conductas
rígidas; sentimientos de inferioridad y de inadecuación; miedos y
temores exagerados e irracionales (fobias); tensión e
hiperexcitabilidad ante las distintas situaciones de la vida;
conciencia de su sufrimiento, pero sin percibir el origen de sus
problemas (vivencia egodistónica de los síntomas);
conservación del juicio de realidad (el enfermo neurótico a
diferencia del psicótico, mantiene sus vínculos con el mundo externo
y el juicio crítico de sus actos); conciencia de enfermedad (el
enfermo siente que algo anda mal y que debe modificarlo);
sentimientos de angustia, culpa y depresión; incapacidad para
relacionarse en forma satisfactoria con los demás; falta de
sentimientos de felicidad; dolencias orgánicas inexistentes con
trastornos orgánicos o funcionales, por conversión (somatizaciones);
trastornos de la actividad sexual (frigidez, impotencia, eyaculación
precoz, etc.); trastornos del sueño (insomnio, fobia al sueño o
hipersomnia) y fundamentalmente angustia y las defensas levantadas
contra ella.
Podría decirse entonces que
se trata de trastornos de la conducta, de los sentimientos o de las
ideas que manifiestan una defensa contra la angustia y constituyen,
en relación con este conflicto interno, una transacción de la cual
el sujeto obtiene, en su posición neurótica, cierto beneficio
(beneficio secundario de la neurosis). En el caso Dora, Freud
registra el siguiente hecho:
“ Los motivos de la
enfermedad empiezan a actuar muchas veces ya en la infancia. La
niña, ansiosa de cariño y que sólo a disgusto comparte con sus
hermanos la ternura de sus padres, observa que esta ternura se
prodiga exclusivamente sobre ella cuando esta enferma. Descubre así
un medio de provocar el cariño de sus padres y se servirá del en
cuanto disponga del material psíquico necesario para producir una
enfermedad.”
La neurosis en una manera
inapropiada para defenderse, el goce inconsciente , intolerable se
convierte en trastornos del cuerpo en la histeria o se desplaza al
mundo exterior o a una situación en la fobia, o la angustia se
desplaza sobre contenidos psíquicos hacia el sufrimiento del
pensar, como en la neurosis obsesiva.
A veces los síntomas y los
mecanismos de defensa pueden combinarse de modo variable como
aspectos neuróticos mixtos, por ejemplo, histerofobicos o Fóbicos
obsesivos.
Además en toda neurosis
puede determinarse una época de comienzo de la enfermedad,
encontrarse una etiología múltiple y quien la padece concurre
voluntariamente al tratamiento o a la consulta (a diferencia de la
psicosis).
La etiología de la histeria
está constituida por una experiencia de pasividad sexual (real o
vivenciada) entre los 4 ó 5 años, acompañada por una excitación real
de los órganos genitales practicada por otra persona. El suceso
sexual precoz deja una huella, apareciendo representado en ella por
síntomas y rasgos particulares. Por tratarse de un sujeto infantil
no produce en su fecha la excitación efecto alguno, pero su huella
psíquica perdura. Más tarde, con la pubertad se reactivan los
órganos sexuales y es reanimada esta huella psíquica inconsciente y
el recuerdo actúa entonces como si fuese un suceso presente.
Los sucesos
posteriores a la pubertad, a los cuales es preciso atribuir una
influencia sobre el desarrollo de la neurosis histérica y sobre la
formación de sus síntomas, son causas concurrentes, agentes
desencadenantes que por despertar la huella psíquica inconsciente
del suceso infantil gozan de una influencia patógena en relación con
la histeria.
Como mecanismo de defensa se
encuentra la represión donde se distingue represión primaria
(originaria) que ejerce una atracción sobre las representaciones que
podrían estar ligadas a ella; y represión propiamente dicha que se
ocupa de mantener distante del consciente representaciones ligadas a
una pulsión. El fracaso de la represión lo constituye el retorno de
lo reprimido que aparece bajo la forma de sueños, actos fallidos y
síntomas. Se habla de fijación para designar una inscripción de
contenidos representativos que persisten en lo inconsciente
inalterables y ligados a una pulsión. La libido pasa por un
desarrollo en el cual puede quedar en un estancamiento o bien caer
en la fijación. En determinadas situaciones aquellos elementos que
no han experimentado fijación comienzan un camino retrógrado hacia
fases anteriores (regresión. La regresión se produce cuando una
tendencia llegada a un avanzado estadio de su desarrollo tropieza y
no logra su satisfacción. La regresión puede dividirse en retorno a
los primeros objetos que la libido hubo de revestir (objetos de
naturaleza incestuosa) y retroceso de la organización sexual a fases
anteriores. En la histeria se encuentra principalmente regresión de
la libido a objetos sexuales de origen incestuoso.
La conversión es el
mecanismo de formación de síntomas prototípico de la histeria. Se
trata de una energía libidinal que se transforma en innervación
sintomática, causa el desprendimiento de la libido de la
representación en el proceso de la represión. La energía libidinal
desprendida se traslada a lo corporal. La representación sucumbe a
la represión y el afecto (aspecto cuantitativo de la pulsión) pasa a
inervar un órgano somático. Pero los sintomas somáticos de
conversión no obedecen a ninguna ley de la fisiología ni de la
anatomía.
“No se hace una anestesia ni
una parálisis según las vías ni la topografía de las ramificaciones
nerviosas, pues se trataba de una anatomía imaginaria.” ( Lacan)
Como características de la
histeria se encuentran:
a)
Sugestionabilidad: El histérico, bien porque sea sensible a la
sugestión y particularmente a la hipnosis, bien por que se
autosugestione, se presenta como individuo plástico, es decir
fácilmente influenciable.
b)
Mitomanía: El
histérico por sus comedias, por sus mentiras, sus fabulaciones, no
cesa de falsificar su vida y sus relaciones con los demás. Se ofrece
siempre como espectáculo, ya que su exigencia es a sus propios ojos
una serie discontinua de escenas y de aventuras imaginarias.
c)
Alteraciones
sexuales: Naturalmente histérico no significa erótico , los
histéricos no son ninfómanos o excitados sexuales; significa
simplemente alteraciones siempre presentes de su sexualidad. En este
campo, más que en cualquier otro, las expresiones emocionales y
pasionales tienen algo de teatral, algo de excesivo, que contrasta a
veces con sus fuertes inhibiciones.
Otra
característica clínica es la trilogía ingenuidad, infantilismo y
superficialidad. El histérico es muchas veces conciente de sus
actitudes pero no se implica en las mismas, no se compromete con
ellas, se escamotea a las mismas. Otra trilogía: exhibicionismo,
teatralidad y seducción. Altamente histriónica la histérica muestra
en toda su magnificencia tanto un muestrario de quejas como de
virtudes. Trata así de impactar, de impresionar al otro.
La labilidad afectiva es
otra característica de importancia. Su demanda de amor es inagotable
y también insatisfecha, siendo este uno de los deseos y una de las
búsquedas incesantes: lograr ser reconocida. Desea permanentemente
lograr admiración y protección, concitar sobre sí el interés sobre
los demás, desencadenándose cuando no lo logra una conducta agresiva
y hostil. Es así que la histérica no tiene habitualmente
dificultades para relacionarse con los demás en el sentido de
inaugurar una relación, la dificultad surge cuando esta relación
amenaza con constituirse. Los pequeños malentendidos, las pequeñas
tormentas, amenazan toda posible relación más estable. El otro es
siempre idealizado, engrandecido, ocupa inevitablemente el lugar del
ideal del histérico, será perfecto, todo lo hace bien, y en la
fantasía de la histeria juega el papel del héroe, el poseedor de
todas las bienaventuranzas. Como así de apresurado y de
inconsistente muchas veces es el enaltecimiento, no menos rápida es
la desentronización, y entonces el ideal a malvado, no hay más que
un paso, un hecho o una palabra.
Los síntomas de la histeria son múltiple y muy
variados, se combinan y se sustituyen a saber:
Paroxismos, crisis y
manifestaciones agudas: Todos ellos se centran en la crisis
histérica, rara vez completa.
Gran ataque histérico:
Freud describe el ataque histérico como una fantasía traducida en
acto motor, proyectada sobre la motilidad y mímicamente
representada. Estas fantasías son inconscientes. El ataque histérico
requiere una tarea de interpretación a la manera de cómo se trabaja
en los sueños; una de las causas que dificultan comprender el ataque
esta relacionada con el hecho de que representan simultáneamente,
con el mismo material varias fantasías (condensación), que pueden
ser de muy distinto género. El ataque se hace también ininteligible
por encargarse el enfermo de desarrollar las actitudes o movimientos
de dos personas emergentes en la fantasía, ósea, por identificación
múltiple.
La emergencia de
un ataque histérico sigue normas fácilmente comprensibles: 1)
Asociativamente: el
contenido del complejo es aludido por un suceso de la vida
consciente; 2) orgánicamente: por causas internas somáticas, por
algún influjo psíquico externo que sobrepasa la carga de libido; 3)
en servicio de la tendencia primaria; como refugio de la enfermedad
cuando la realidad se hace penosa; 4) en servicio de las tendencias
secundarias, en función de un logro que se desea conseguir.
El ataque histérico
esta destinado a constituir la sustitución de una satisfacción
autoerótica. Freud descubrió los estadios siguientes: a)
satisfacción autoerótica no acompañada de representación alguna; b)
satisfacción autoerótica unida a una fantasía que se enlaza con el
acto satisfaciente; c) representación de esta fantasía la cual se
impone luego intacta o modificada, provocando eventualmente el
retorno del acto satisfaciente al que el sujeto parecía haber
renunciado. Un ciclo típico de actividad sexual infantil: represión,
fracaso de la represión, retorno de lo reprimido.
Formas menores:
Crisis de nervios con agitación, burda imitación de la epilepsia,
descarga emocional y sedación posterior.
Otras crisis pueden ser:
Crisis sincopal: “se siente mal”, palidece, se angustia, se desploma
con recuerdo luego de lo acaecido.-Crisis con sintomatología
extrapiramidal:
Acceso de hipo, bostezo,
estornudo, risa, llanto incoercible, temblores, tics, crisis
tetoniformes, capacidad convulsiva desencadenadas tanto por emoción
como por hiperpnea.
Estados crepusculares y
estados segundos: Debilitamiento de la conciencia vigil (puede
ir de la obnubilación a el estupor): Estados segundos: dos tipos,
uno de gran producción onírica, otro de personalidades múltiples. El
sonambulismo histérico se incluye en estados crepusculares.
Amnesia paroxística:
Trastornos de memoria, más o menos profundos o paradójicos.
Caracteriza a la crisis de amnesia su carácter sistemático. La más
frecuente es la amnesia lacunar (se olvida un acontecimiento penoso)
a veces puede ser general.
Etapas Catalépticas:
El sujeto esta inerte, ojos cerrados o abiertos (no esta en estado
de sueño) tono muscular variable, a veces presencia de anestesia o
sacudidas musculares. El estado no es amnésico ni inconsciente
total. Puede durar horas o días en cuyo caso se observa
enlentecimiento de las funciones vegetativas (hipotermia,
hipotención).
Síntomas funcionales
duraderos: Son inhibiciones funcionales que pueden referirse a
todos los aspectos de la vida de relación.
Parálisis funcionales:
Son parálisis de un movimiento o grupo de movimientos con una
significación funcional, ejemplo astasia abasia.
Contracturas y espasmos:
Especie de parálisis activas, cuya sistematización es paradójica y
variable. Tortícolis, vómitos, espasmos óculofaciales.
Anestesias: Realizan
la anestesia a un esquema funcional imaginario, segmentos corporales
“recortados” por la fantasía, la cara, las dos manos. A veces caos
de anestesia total (faquirismo), o fenómenos raros como algias.
Ahora recordaremos a manera
de ejemplo un caso típico de la literatura psicoanalítica: la
sintomatología de “Dora”.
Dice Freud textualmente:
“Presenta todas las características de una petite histerie,
con los síntomas somáticos y psíquicos más vulgares, disnea, tos
nerviosa, afonías, jaquecas, depresión de ánimo, excitabilidad
histérica y un pretendido taedum vitae”. Dora era una gallarda
adolescente de fisonomía inteligente y atractiva, pero era constante
motivo de preocupación para sus padres. El signo capital de su
enfermedad consistía en el momento de visitarlo a Freud en una
constante depresión de ánimo y una alteración de carácter. No estaba
satisfecha ni de sí misma ni de los suyos, trataba secamente a su
padre y ya no se entendía con su madre, que quería hacerla
participar en los cuidados de la casa. Evitaba el trato social
alegando fatiga constante y ocupaba su tiempo con estudios, cursos
y conferencias. Un día sus padres aterrados descubrieron una carta
en la que Dora se despedía de ellos para siempre alegando no poder
soportar mas la vida.
Continuando con una lectura
psicoanalítica, se verá ahora la relación que la fantasía tiene con
el síntoma en la neurosis histérica:
En la
histeria emergen productos psíquicos denominados fantasías, que
muestra importantes relaciones con los síntomas neuróticos. Estas
fantasías son satisfacciones de deseos nacidos de una privación de
un anhelo y llevan el nombre de sueños diurnos. Estos sueños diurnos
interesan vivamente al sujeto que los cultiva y los encierra en un
poderoso secreto. Se descubren fácilmente a estos individuos
entregados a dichas ensoñaciones, su actividad imaginativa
trasciende en una sonrisa ausente, en un soliloquio, en un
aceleramiento de la marcha. Todos los ataques histéricos
investigados por Freud demostraron indubitablemente ser ensoñaciones
de este orden involuntariamente emergentes. Las fantasías
inconscientes o lo han sido siempre habiendo tenido su origen en el
inconsciente, o lo que es más frecuente fueron un día fantasías
conscientes, sueños diurnos y han sido luego reprimidas. su
contenido puede haber permanecido invariado o también puede haber
sufrido alteraciones, deformaciones, en cuyo caso la fantasía
inconsciente integra una importante relación con la vida sexual del
paciente, pues es idéntica a la que él mismo empleó como base de la
satisfacción sexual en un periodo de la masturbación.
Para finalizar con este tipo
de neurosis, recordemos algunas fórmulas trabajadas por Freud:
-El síntoma histérico es el
símbolo mnémico de ciertas impresiones y experiencias eficaces
(traumáticas).
-El síntoma histérico es la
sustitución creada por conversión para el retorno asociativo de esas
experiencias traumáticas.
-El síntoma histérico es,
como también otros productos psíquicos, la expresión de una
realización de deseos.
-El síntoma histérico es la
realización de una fantasía inconsciente puesta al servicio del
cumplimiento de deseos.
-El síntoma histérico
corresponde al retorno de una forma de satisfacción sexual realmente
utilizada en la vida infantil y reprimida luego.
-El síntoma histérico nace
como transacción entre dos movimientos afectivos contrarios, uno de
los cuales tiende a la exteriorización de un instinto parcial o de
un componente de la constitución sexual y el otro a evitar tal
exteriorización.
-El síntoma histérico puede
tomar la representación de distintos movimientos inconscientes
asexuales, pero no puede carecer de una significación sexual.
-El síntoma histérico es
expresión, por un lado, de una fantasía masculina, y por el otro
lado de una femenina, ambas sexuales e inconscientes.
Emilce Dio Bleichmar
delimita dentro del cuadro de la histeria, tres subcategorias
nosologicas: la personalidad infantil dependiente, la personalidad
histérica, y el carácter fálico narcisista. Donde se puede reconocer
una estructura genérica de toda mujer: El profundo conflicto
narcisista que la relación deseo placer le provoca. La fálico
narcisista no hace escenas con el cuerpo sino que habla ,
reinvindica, reclamando el derecho de una vida similar a la del
hombre ya que el ideal del YO del género aspira para si
desempeñar roles tipificados socialmente como masculinos y el
desarrollo del yo alcanzado le permite obtenerlo si se lo propone. “
cada vez que se siente humillada apelara a su única arma para
establecer su narcisismo herido, el control de su deseo y su goce e
invertirá los términos… es común que la reacción prevalente de la
mujer en la pareja, cuando surge un desacuerdo, sea la indiferencia
sexual o la negativa a tener relaciones sexuales “ (Singer Kaplan),
“De esta manera reinvindica su deseo de reconocimiento de
valorización en tanto género femenino, lo que equivale considerar su
feminidad como equivalente de su ser humano, no solo a su ser
sexuado. En su reinvindicación no puede dejar de permanecer
prisionera de los paradigmas y sistemas de representación masculina,
y su feminismo espontaneo se pondrá en juego en el mismo terreno en
el que ha quedado circunscripta , el sexo.” (Emilce Dio Bleichmar).
No es a la diferencia de
sexos a lo que reacciona sino a la desigualdad imperante entre
ellos.
Neurosis obsesiva
(Arriba)
La etiología de la neurosis
obsesiva proviene de un suceso sexual precoz ocurrido antes de la
pubertad y tiene las mismas implicancias que la neurosis histérica,
en donde la diferencia radica en que el suceso ha sido vivido de
forma activa.
La neurosis obsesiva se
caracteriza por la aparición en la conciencia de ideas,
sentimientos, o actos que invaden al sujeto, a los que siente
extraños y no puede combatir, estos síntomas catalogados como
compulsivos, se caracterizan por “la duda”. Habría dos tipos de
síntomas: las obsesiones y las compulsiones, situados los dos en el
pensamiento. Las obsesiones son las ideas que aparecen en la
conciencia en forma insistente, repetida, hiperintensamente, en
forma injustificada y la mayoría de las veces irracional; las
compulsiones son extraños mandatos apremiantes y enérgicos que
inducen a la motilidad. Desde ya que no encontramos estos síntomas
en forma aislada sino integrados dentro de una organización, en
tanto estructura que implica un conjunto sintomático, que lleva en
algunos casos, a la instrumentación de verdaderas medidas
defensivas, rituales ceremoniales o acciones de conjuro Entre las
obsesiones típicas se encuentran0: a) Fobias de contacto o
delirios de contacto: se presentan como el temor injustificado e
irracional, al contagio y o a lo sucio. b) Locura de la duda:
muchas veces conectada con la anterior, en la cual numerosos temas,
como la supervivencia en el más allá, la paternidad o ideas mucho
mas nimias e intrascendentes, serán incluidas dentro de una
pendulación mental, de carácter rumiante, donde toda posibilidad de
síntesis se volverá imposible. c) Obsesiones religiosas: la
posibilidad del pecado, del sacrilegio, del cumplimiento y del
castigo, ocuparan la mente del paciente. Teñidas de un enérgico
fervor religioso pueden ocultar su carácter patológico. d)
Aritmomanía: compulsión en el plano mental a realizar infinitos
cálculos, operaciones aritméticas que ocupan gran parte del día del
paciente. e) Onomatomanía: compulsión en el plano mental,
referida a pronunciar palabras obscenas.
Los contenidos típicos del
pensamiento de la neurosis obsesiva son lo divino, lo sagrado y
metafísico, la pureza, el cuidado personal, la muerte, la precisión,
la superstición y presagio.
El pensamiento, entonces,
puede tener modos diversos de presentarse en el neurótico obsesivo,
ya sea en forma de imágenes, representaciones o ideas, es decir
dudas, votos, temores, deseos, interrogaciones, preceptos, etc..Es
así que el pensamiento del obsesivo esta caracterizado especialmente
por la rumiación mental, la duda, cavilaciones interminables, y
quizás como rasgo principal la omnipotencia de las ideas.
La actividad del pensamiento
del neurótico obsesivo se caracteriza por la duda y la ambigüedad ,
la acción y la resolución quedaran inhibidas, la
actividad aparece como síntesis de la lucha suspensiva y
paralizadora. Pero sobre este sueño de parsimonia y de abulia
surgirán las compulsiones, como intentos en la acción, de resolver
dicha ambigüedad.
Según Henry Ey: “...El
obsesivo persigue la quimera, o si lo prefiere el fantasma de dar y
de retener a la vez. El no “empuja” su acto lo compulsa en la
sucesión rápida y rítmica de movimientos opuestos, que traduce en la
incapacidad de resolver su propia contradicción”.
El conflicto edípico se
presentará baja el disfraz sádico-anal, organizándose en procesos
defensivos que irán desde el desarrollo de formaciones reactivas
hasta la aparición del ceremonial. La producción de formaciones
reactivas en relación contraria a exigencias pulsionales determinan
rasgos de carácter opuestos a esas pulsiones; ante el fracaso de
estas formaciones se produce una intensificación pulsional que
produce los síntomas. El fracaso de defensas primarias se acompaña
de sentimientos de autorreproche y arrepentimiento originando
mecanismos de defensa que exteriorizan la erotización del
pensamiento apareciendo como síntoma los rituales y la duda. La
formación reactiva entonces, es una actitud psicológica opuesta a un
deseo reprimido.
Otros mecanismos propios de
la neurosis obsesiva son la anulación y el aislamiento. La anulación
es un mecanismo psicológico mediante el cual el sujeto se esfuerza
en actuar como si pensamientos, palabras, gestos o actos no hubieran
ocurrido; para ello utiliza un pensamiento o un comportamiento,
dotados de una significación contraria. El aislamiento consiste en
aislar un pensamiento o comportamiento para que se rompan sus
conexiones con otros pensamientos (pausas en el curso del
pensamiento, rituales).
Como características de
personalidad se encuentra el orden que se relaciona con la pulcritud
personal y los deberes diarios. Son tenaces y le dan mucha
importancia a lo económico pudiendo llegar hasta la avaricia. Debido
a la fijación a la etapa anal, aparecen rasgos de coleccionismo,
angustia ante la separación, dificultad para abandonar los objetos y
por formación reactiva, tendencia a producir regalos, sumisión,
resignación.
En el artículo de Freud de
1908 “El carácter y el erotismo anal”, describe una tríada
compuesta por tres cualidades de carácter que corresponden casi
totalmente con las características del neurótico obsesivo. Este tipo
de personas serán: ordenados, económicos y tenaces a su vez esta
tríada es relacionada, con la desaparición de la significación
erótica de la zona anal, y como efecto o resultado de esta
particular modalidad erótica tendríamos la tríada descripta. Por lo
tanto estos serán los resultados más directos de la sublimación del
erotismo anal.
Los rasgos anales tendrían
también una vertiente antitética que opera como producto de reacción
frente a la pulsión anal.
Freud destaca la pulcritud,
el orden y la escrupulosidad como modelos de producto de reacción
frente a lo sucio, perturbador y no pertenecientes a nuestro cuerpo.
En relación con el
componente sádico implicado en el erotismo anal aparecerán:
suciedad, rechazo, injurias escatológicas, crueldad frente a los
débiles, etc.; como formaciones reactivas tendremos manía de
limpieza, educación, obediencia, sumisión, puntualidad, conformismo,
rigidez moral y ética, bondad frente a los débiles.
Producto entonces de la
fijación a la etapa anal aparecerán vías represivas, rasgos como:
dificultad como para abandonar los objetos, obstinación,
coleccionismo, angustia ante la separación. Por formación reactiva:
tendencia a producir regalos, resignación, sumisión, prodigalidad,
temeridad, etc.
En la neurosis obsesiva, una
regresión a la organización pregenital permite que los impulsos
eróticos se transformen en impulsos agresivos contra el objeto; el
instinto de destrucción se ha liberado nuevamente y quiere destruir
al objeto o por lo menos aparentar abrigar tal intención. Estas
tendencias no son acogidas por el YO, que se defiende contra ellas
por medio de formaciones reactivas y medidas de precaución,
forzándolas a permanecer en el ELLO. El SUPERYO se conduce, en
cambio, como si el YO fuera responsable de ella. Para Freud , habría
en la neurosis obsesiva una particular tiranía del SUPERYO, que
determinaría una de las diferencias con la histeria.
La angustia que caracteriza
la neurosis obsesiva sería la del YO frente al SUPER YO, como motor
según Freud, tanto en las fobias como en las neurosis obsesivas de
la posterior formación de síntomas. En tanto la angustia surge,
según lo que Freud plantea, frente a una situación de peligro de la
cual el YO se verá obligado a librarse es frente a la hostilidad del
SUPERYO, siendo este peligro por entero interiorizado, retoño o
subrogado del castigo de castración. De esta forma los síntomas
obsesivos, estarían al servicio de prevenir un estado angustioso.
El YO como lo definía Freud,
estaba sujeto a tres vasallajes, el del ELLO, el del SUPREYO y el
del mundo externo.
El SUPERYO trata cruelmente
al YO, lo tortura con constantes reproches. El YO se encuentra entre
dos amos, los impulsos criminosos del ELLO, que desconoce y se
filtra en su producción sintomática, y los reproches del SUPERYO
que reacciona como si los deseos agresivos se hubiesen realmente
realizado.
En este sentido el YO del
obsesivo, oscila entre el deseo y la prohibición sin que triunfe
ninguna de ambas tendencias. Por un lado el yo se encuentra en
acuerdo con la realidad, por otro producto de la regresión, apela al
carácter mágico del pensamiento, retorno al narcisismo y la
megalomanía infantil.
En síntesis, la neurosis
obsesiva es producto de una regresión de la estructura libidinal,
sustituyendo la genitalidad, por el erotismo anal, y producto de la
desmezcla o difusión pulsional el predominio de la vertiente
destructiva respecto de la vertiente erótica, completado por un
predominio del pensamiento sobre el acto.
Neurosis fóbica
(Arriba)
La neurosis fóbica se
caracteriza por la sistematización de la angustia sobre personas,
cosas, situaciones o actos, que se convierte en objeto de un terror
paralizador.
El síntoma fóbico es un
miedo especifico, intenso, cuyo estímulo es proyectado al exterior
para disminuir la angustia. El objeto fobígeno debe cumplir con la
condición de no constituir un peligro real en la situación concreta
y no debe haber relación lógica entre la cualidad amenazante de la
cual se haya investido el objeto fobígeno y el afecto que se produce
en el sujeto.
El carácter fóbico se
distingue por un estado de alerta frente al mundo circundante, al
cual necesita controlar constantemente. Se siente dominado por el
temor inconsciente de que sus impulsos reprimidos irrumpan en la
conciencia lo que desencadenaría una ansiedad intolerable. Posee una
actitud de huida en consecuencia de la proyección al exterior del
peligro interno de los impulsos reprimidos, lo cual le lleva a
anticipar la aparición de una amenaza externa.
Se debe recordar que la
psiquiatría clásica clasificó los temores fóbicos y obsesivos
dentro de la misma entidad nosológica , la personalidad anancástica.
Bleuler y Kraepelin negaban la necesidad de independizar ambas
patologías prefiriendo rotular como fobias a todos los cuadros de
obsesiones en los que hubiera temores y angustia.
A su vez Pierre Janet
incluyó ambos cuadros dentro de la “psicastenia” entidad por él
propuesta, que contienen rasgos de las hoy denominadas neurosis de
angustia, tales como fondo constitucional hiperemotivo. De las
fobias, temores, timidez y de las neurosis obsesivas, dudas y
obsesiones .
Prácticamente todas las
personas experimentan temores de índole diversa, algunos de ellos
sumamente frecuentes, es así que Freud designó conforme a la
naturaleza del estimulo fobígeno a las que dio en llamar, “Fobias
comunes” o universales, como meras exageraciones de miedos
compartidos por casi todas las personas. Y por otro lado, ubicó las
fobias contingentes, que se refieren a temores, situaciones u
objetos específicos a cada persona.
Si intentamos una
aproximación desde el objeto fobígeno, éste y la situación, deben
cumplir la condición de no constituir un peligro real en la
situación concreta.
Y si en cambio abordamos
desde la perspectiva del afecto, habrá de ser imprescindible
que no halla relación lógica entre la cualidad amenazante de la cual
se haya investido el objeto fobígeno , y el afecto –angustia- capaz
de generar en el sujeto, imposibilitado además de control volitivo.
De esta manera se puede
decir: solo cuando un temor, desproporcionado respecto al objeto
o situación, alcanza una intensidad tal, que solo la evitación
yugula, o consta de limitaciones en la acción del sujeto, podemos
diagnosticar una fobia.
Cuando el objeto fobígeno no
puede ser controlado por el sujeto mediante la evitación, ello da
lugar a una crisis de angustia, que puede llegar al cuadro conocido
como “gran crisis de angustia”, propio de esa forma de neurosis
donde la angustia es el síntoma central y se acompaña de una
variedad de síntomas de diversa intensidad Pero se debe tener en
cuenta, que son numerosas las entidades psicopatológicas donde
hallamos síntomas fóbicos sin, por ello constituir una neurosis
fóbica.
Neurosis de Angustia:
Aparecen temores con mucha frecuencia, pero no alcanza la
especificidad propia de las fobias, son variables, imprecisos con la
única excepción de los miedos a lo “ por venir” , al futuro propios
de esta entidad y de formas de comienzo de cuadros psicóticos.
Por otra parte, en esta
forma clínica la angustia forma parte de la personalidad básica,
lábil e hiperemotiva, circunstancia que habrá de surgir en la
historia vital del sujeto.
Neurosis Histérica:
Una vez que ha tenido lugar la conversión no suelen presentarse
otros síntomas. Y respecto a la personalidad histérica, sus
peculiares características nos permiten diferenciar los cuadros.
Neurosis Obsesiva: Lo
temido son ideas o actos, representantes de impulsos incompatibles
al yo y su concomitante retaliación. Estas ideas, o actos
–compulsiones- constituyen la defensa primaria y generan conductas
o modos de defensas secundarias, que tienen por objeto impedir el
retorno de lo reprimido. Ej. rituales.
El obsesivo teme sus propios
impulsos, y sus contenidos fóbicos, que suelen consistir en temores;
a contraer enfermedades debido al contacto de las manos a saludarse,
besarse o tomar del mismo vaso que otras personas, dan lugar a
rituales. O sea a una elaboración teórico racional, generalmente
complicada y fundamentada en copiosa argumentación (lógica),
mientras que el fóbico denota una carga afectiva mucho más elevada y
mayor angustia.
Hipocondría: Dentro
de las fobias se encuentra el temor irracional a contraer
enfermedades o ser portador de ellas -nosofobia- . El diagnóstico
diferencial tendrá que tener en cuenta los antecedentes del sujeto.
La nosofobia, como otras fobias, suele evolucionar desde una
neurosis de angustia previa, cuya duración no es prolongada. El
hipocondríaco, en cambio, generalmente lleva en su haber, larga data
en consultas a especialistas diversos, debido al padecimiento de
síntomas erráticos de mortales afecciones.
Esquizofrenia:
Es frecuente que en cuadros cuya evolución posterior será de
psicosis esquizofrénica, inicien su curso presentando temores
similares a cuadros fóbicos, previos al brote agudo.
Melancolía: Henri Ey refiere
fobias sintomáticas de la melancolía, en dichos casos el
autoreproche toma la forma de temores o impulsos homicidas o
suicidas, que contituyen una experiencia delirante de autoacusación.
La labor diagnóstica se facilita en base a los antecedentes y la
mayor limpieza sintomática e intensidad afectiva de la angustia
fóbica.
Volviendo a la obra de Freud, se
debe recordar que en la fase fálica (momento evolutivo), los adultos
cumplen un papel muy importante, ya que pueden atenuar o bien
incrementar las fantasías del niño. En “Juanito” la amenaza de
castración fue formulada explícitamente por su madre, quien lo
conminaba a dejar de tocarse “la cosita” o en caso contrario
acudiría al doctor (quien posteriormente le practica la
amigdalectomía) y se la cortaría. O sea que la angustia de
castración deviene de los deseos edípicos, incestuosos, intensamente
placenteros debido a la gratificación sexual que procuran, a la par
del incremento narcisista; pero como estas tendencias a la vez,
repugnan al Yo, emerge la angustia de castración taliativamente, el
órgano que “peca” será castigado.
Esto no significa que la ausencia
de amenaza de castración explícita por parte de los adultos libre al
niño de su angustia de castración, ya que forma parte de su comercio
asociativo, y es capaz de reactivar, dándoles tal sentido antiguas
amenazas que toman el significado de amenaza de castración mediante
desplazamientos.
Lacan se pregunta ¿por qué surge la
fobia en un niño que no tema la castración como riesgo proveniente
del padre? . Y va responder : La angustia pues, no es miedo a un
objeto (padre = caballo) no se teme la castración como riesgo
emergente del padre, sino que no se produzca. Ante ese peligro,
Juanito, produce en lo imaginario el caballo que asumirá la función
de corte en la dupla madre / hijo, lo temido es quedar capturado en
la relación especular con la madre.
La neurosis fóbica es
probablemente la entidad gnosológica más difícil de encasillar, ya
que aparece citada con distintos nombres, abarcando distintas
patologías, teniendo en cuenta esto se puede hacer un breve enfoque
cronológico del concepto de fobia y así observar la evolución a
través de las siguientes artículos:
Obsesiones y fobias (1895): En
este artículo Freud intenta separar ambas patologías. Dice:
“...Estas (las fobias) se diferencian de las obsesiones en que el
estado emotivo a ellas concomitante es siempre la angustia....El
mecanismo de las fobias es totalmente diferente del de las
obsesiones. No se trata de una sustitución, ni resulta posible
descubrir por medio del análisis psíquico una idea inconciliable
sustituida . Sólo se encuentra un estado emotivo de angustia, que
por una especie de elección ha hecho resaltar todas las ideas
susceptibles de llegar a ser objeto de una fobia...La angustia en
este estado emotivo que existe en el fondo de las fobias no se
deriva de ningún recuerdo... espero poder demostrar que esta
justificado establecer una neurosis especial, la neurosis de
angustia, de la cual es el síntoma primordial dicho estado
emotivo... Así las fobias forman parte de las neurosis de angustia y
aparecen acompañadas casi siempre de otros síntomas de la misma
parte...La neurosis de angustia es también de origen sexual, pero se
enlaza a ideas tomadas de la vida sexual ... Su etiología
especifica es la acumulación de tensión genésica provocada por la
abstinencia o la irritación genésica frustrada (coito reservado,
impotencia del marido, abstinencias, etc.)...”.
O sea que en este artículo el
concepto de fobia se desliza desde el de neuropsicosis de defensa
hasta ubicarse en frente de ellas junto a las neurosis de angustia y
a la neurastenia. Este pasaje jerarquiza el síntoma angustia.
La
neurastenia y la neurosis de angustia (1895):
Freud aporta dos conceptos importantes, por un lado ve en los
ataques de angustia las mismas manifestaciones somáticas que en el
coito normal (taquicardia, sudoración, taquipnea, etc.); por otro
lado distingue la angustia como afecto y como neurosis. Dice: “...La
psique es invadida por el afecto de angustia cuando se siente
incapaz de suprimir por medio de una reacción adecuada a un peligro
procedente del exterior y cae en la neurosis de angustia cuando se
siente incapaz de hacer cesar la excitación sexual endógenamente
surgida. Se conduce como si proyectase dicha excitación al
exterior...”. En los períodos citados anteriormente la fobia se
relaciona con las neurosis obsesivas, con la neurosis de angustia
como neurosis actual, o con la histeria de defensa; pero en ningún
caso llega a tener personalidad propia con mecanismos que le sean
específicos.
Análisis de una fobia de un niño de cinco años (1909):
Aquí Freud va a señalar la similitud estructural entre las fobias y
la histeria de conversión, en cuanto que en ambos casos la represión
tiende a separar el afecto de la representación. “...La posición de
las fobias en el sistema de las neurosis sigue indeterminada hasta
hoy..., salvo en un punto decisivo apto para establecer la
separación. Y es este: la libido desprendida del material patógeno
en virtud de la represión no es convertida, no es aplicada, saliendo
de lo anímico, en una innervación corporal, sino que se libera como
angustia...”
El pequeño Hans es un niño normal,
cuyo juego pulsional se orienta en el sentido predominante del Edipo
positivo; o sea amor por la madre y rivalidad por el padre hacia el
cual abriga deseos de muerte que retaliativamente se transforman en
el temor a ser mordido por el caballo. Freud aclara que lo único que
nos autoriza a hacer tal diagnóstico es el desplazamiento de los
afectos desde la figura del padre al de los caballos. Es importante
remarcar que no son los sentimientos hostiles los que por sí mismos
determinan la patología, ya que éstos son considerados normales en
el desarrollo edípico, ni siquiera la emergencia del afecto de
angustia frente al padre, sino el desplazamiento.
El
desplazamiento hacia el objeto caballo se produce debido a que
distintas experiencias que en un momento no tuvieron significado
para el psiquismo y que estaban relacionadas con estos animales
(juegos, advertencias escuchadas, etc.),sirven a posterior para, a
través de una compleja red asociativa y múltiples condensaciones y
desplazamientos, hacerse representantes de las mociones
inconscientes reprimidas.
Después de este
pequeño recorrido, se puede decir que conceptualmente para Freud :
-
Las fobias se
originan en conflictos que tienen lugar en la fase fálica.
-
La angustia
puesta en juego es la angustia de castración.
-
Las defensas
que participan son: represión, regresión y desplazamiento, concepto
este último, clave para entender la creación del objeto fobígeno.
Dicho desplazamiento no es por cierto arbitrario, entra en juego lo
simbólico. El objeto fobígeno será uno que mantenga nexos simbólicos
con el original, tal como surge en el historial de Juanito.
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