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Las Neuropsicosis de Defensa  (1894) - Apartado III . Sigmund Freud

 

Es un texto cuyo objetivo es el de abordar el mecanismo de defensa de la psicosis, seguir la búsqueda de un modo de defensa específico de la psicosis y diferente de la represión.

Este es el primer texto que escribe en relación a la psicosis y lo títula neuropsicosis de defensa porque el objetivo es el situar a la psicosis como determinada por una defensa psíquica. Lo que tienen en común las neurosis y las psicosis es que ambas están determinadas por una defensa psíquica.

Puede parecer innecesario decir esto ahora pero en 1894 el abordaje de la psicosis era psiquiátrico.

Dentro de la psiquiatría alemana se pensaba a la psicosis como determinada por un sustrato anatómico patológico, y hasta ese momento se abocaba al estudio de las psicosis mediante la clasificación de la sintomatología y buscando el sustrato orgánico que la causaba.

A fines del siglo XIX se empieza a pensar en una causalidad psíquica de la psicosis gracias a Freud, quien dice que es una patología causada por una defensa psíquica que es diferente.

A partir de este momento para Freud, para el psicoanálisis y para la psiquiatría se establece una oposición entre neurosis y psicosis, ya que desde el momento en que Freud sitúa a la psicosis como determinada por una defensa psíquica diferente, dice que estas estructuras son excluyentes.

Por ejemplo cuando se habla de "núcleos esquizofrénicos" estos pueden pensarse como síntomas pero no como formando parte de la estructura.

De ahí la importancia de hacer un diagnóstico diferencial desde la estructura y no quedarse solo con la manifestación sintomática de los pacientes.

La estructura determina una fenomenología que son los síntomas (en un sentido amplio), pero cuando se hace un diagnóstico diferencial no hay que hacerlo solo con la sintomatología porque así es que aparece esto de "neurótico obsesivo con rasgos paranoicos", en tanto lo que puede haber es una neurosis obsesiva con síntomas paranoicos.

Freud habla de neurosis mixtas pero se refiere a síntomas mixtos y no a estructuras mixtas.

El término mixta se encuentra sobre todo en los primeros textos de Freud donde lo utiliza para explicar el hecho de que los síntomas neuróticos se asocian muchas veces a síntomas actuales, o también que los síntomas de una determinada neurosis se asocian a los de otra distinta.  En "Psicoterapia de la Histeria" dice que cuando nos encontramos en presencia de una neurosis mixta se puede mostrar la existencia de una mezcla de varias etiologías específicas, pero aquí sostiene que la psicosis no es compatible con la histeria ni con la neurosis obsesiva.  Las estructuras son excluyentes, a pesar de que puedan aparecer síntomas (obsesivos o fóbicos en una estructura histérica, que pueda haber conversiones un la neurosis fóbica) y pueda aparecer una alucinación en una estructura neurótica sin que por ello deje de ser una neurosis.

Freud se aproxima al modo de defensa de la psicosis y a veces habla de represión porque no sabe como llamarlo, pero represión hay que leerlo como defensa en un sentido global.

En Schreber define el mecanismo de la psicosis pero no le da un nombre correcto ya que habla de rechazo por primera vez y si bien el término es el correcto el concepto no es totalmente preciso porque todavía no está claro que es una defensa estructurante, es decir determinante de una estructura y que es un proceso inconsciente.  En otros textos dice que el yo voluntariamente expulsa representaciones.  Habla de los dos casos anteriores porque el texto tiene tres partes: la primera de histeria, la segunda de neurosis obsesiva y la tercera es de psicosis alucinatoria.

La referencia que hace en los puntos I y II es acerca de cómo actúa la represión en las neurosis.

La represión separa la representación de la investidura libidinal. El destino de la representación es el de devenir inconsciente y la investidura tiene tres destinos posibles que son el desplazamiento, la supresión y la transformación en angustia.

El desplazamiento opera tanto en la neurosis fóbica como en la neurosis obsesiva, la supresión transcurre en la histeria con la inervación somática y la transformación en angustia esta siempre presente dado que aunque se produzca la formación de síntomas siempre hay un resto de investidura que queda sin ligar y este resto es el que se transforma en angustia.

La investidura se enlaza por desplazamiento a una representación que se constituye en objeto fobigeno o se desplaza hacia otra representación de contenido nimio y a partir de esta falso enlace se convierte en representación obsesiva.  Estas representaciones que surgen como obsesivas o como objeto fobigeno son sustituciones de representaciones reprimidas.

En la histeria la investidura de dirige al cuerpo produciendo una inervación somática y quedando suprimida.  Esto es lo que aparece como la bella indiferencia en relación a los síntomas.

Con esta inervación somática el cuerpo pasa a constituirse en el soporte de la representación reprimida, el cuerpo habla.  El síntoma conversivo implica la ligadura de una representación que se mantiene inconsciente con un órgano, y esta representación reprimida habla en el cuerpo.

Freud dice que en la psicosis opera un modo de defensa aún más radical.  El yo rechaza la representación intolerable conjuntamente con su investidura y es como si nunca hubiera formado parte de él.

Freud lo piensa a la manera de una expulsión, es como si una representación hubiera sido expulsada del yo con su investidura y así establece una diferencia con la represión.  La represión actúa sustrayendo la investidura que tiene tres destinos posibles, dos de los cuales (desplazamiento y supresión) dan origen a la formación de síntomas y determinan el retorno de lo reprimido o sustitutivo por medio de una transacción o formación de compromiso entre el deseo y la defensa.

En la psicosis se aparta la representación intolerable junto con su investidura y esto determina un retorno diferente que no es sustitutivo, tiene otras características ya que se trata de un retorno como dato perceptivo en lugar de ser un retorno a través del lenguaje.

Podría decirse que el rechazo es una ausencia de inscripción, algo que debería haberse inscripto no se inscribió y produce un agujero que es rellenado luego con el delirio.

Al no inscribirse se produce una falla estructural en la represión primaria.

Freud da un caso clínico de psicosis alucinatoria y el proceso que lleva a la sujeto a las alucinaciones puede describirse como que el yo se separa de la representación intolerable pero esta representación se halla unida a un trozo de la realidad.

La sujeto rechaza una representación intolerable relativa a la ausencia del amor del joven, pero no a la manera neurótica quedando reprimida y apareciendo una representación sustitutiva sin una perdida de la realidad consensuada.  Aquí se encuentra bajo un conjunto de alucinaciones y determinada por un delirio, se alude a que hay una perdida de la realidad consensuada.

Esto sucede porque la representación intolerable es expulsada radicalmente del yo conjuntamente con su investidura y esta representación que el yo aparta se entrama de manera inseparable con la realidad objetiva.  El sujeto no solo se aparta de la representación sino que también se aparta de la realidad consensuada.

Freud habla de dos momentos de la enfermedad, primero en relación al rechazo como defensa fundante de la psicosis, y segundo que en algún momento se va a producir el brote psicótico.

Cuando algo de la realidad se liga con la representación no inscrita se produce la reacción en forma psicótica.

Cuando se habla de prepsicosis esto se refiere a la anterioridad al desencadenamiento de la psicosis, pero la estructura es psicótica.

 

 

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