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En este
Texto Freud comienza diciendo que en la histeria la represión se lleva
a cabo por el camino de la conversión a la inervación somática
mientras que en la neurosis obsesiva se produce por medio de la
sustitución o desplazamiento y sostiene que la paranoia es una
psicosis determinada por un mecanismo particular de represión.
Freud no
diferenciaba entre la defensa y el mecanismo de formación de síntomas,
no diferenciaba entre represión y conversión o desplazamiento y
pensaba que por medio de estos mecanismos se excluía de la conciencia
a una representación.
A partir del
caso Juanito queda afirmado que la representación inconsciente es la
que después retorna conversivamente en la histeria y lo mismo sucede
con el desplazamiento en la neurosis obsesiva, ya que en Juanito se
traslada de una histeria de angustia en la que no había conversión ni
representaciones obsesivas.
A partir de
aquí el retorno de lo reprimido tendrá también la función de evitar la
emergencia de las representaciones reprimidas a la conciencia, ya que
las representaciones sustitutivas se mantienen como tales en tanto hay
otras que están reprimidas. Todo síntoma tiene esta función, al mismo
tiempo que es un retorno evita la emergencia de las representaciones
inconscientes, por un lado vela y por otro revela.
Freud dice
que la paranoia es peculiar en tanto se encuentra determinada por un
tipo especial de represión y un retorno como dato perceptivo.
Establece una diferencia en el modo de defensa al que llama represión
y más adelante proyección, como así también en cuanto al retorno que
aquí se produce como alucinaciones táctiles, auditivas y verbales.
Reseña
del Caso Clínico
Se trata de
una paciente de 32 años que comienza con los primeros indicios de la
afección seis meses después del nacimiento de su hijo. Freud señala
que se vuelve desconfiada, mostraba aversión al trato con los hermanos
y hermanas de su marido y se quejaba de que los vecinos de la pequeña
ciudad en la que vivían habían cambiado su comportamiento hacia ella
siendo ahora descorteses y desconsiderados.
Estas quejas
aumentaron poco a poco en intensidad aunque no en su precisión: decía
que tenían algo contra ella pero no sabía que podía ser.
Esto que
describe al principio como desconfianza hacia los demás, como ideas
persecutorias podría incluirse en lo que en las psicosis son las
vivencias de extrañamiento correspondientes al primer tiempo de la
psicosis algo entre ella y el mundo no anda.
En lugar de
la pregunta neurótica, la pregunta que aparece es acerca de lo que le
pasa a los otros, todos la miraban con desconfianza. La posición
neurótica hubiera sido "que me pasa a mí con la gente del lugar"
mientras que la paciente no tenía dudas acerca de que eran los otros
quienes habían variado su actitud hacia ella.
Algún tiempo
después se queja de ser observada, de que saben acerca de sus
pensamientos y de todo cuanto pasa en su hogar, apareciendo también la
idea de que a la noche la observaban cuando se desvestía.
Se
alimentaba mal y es internada en un instituto de cura de aguas donde
aparecen nuevos síntomas y se refuerzan los ya existentes. Comienzan
las alucinaciones visuales de desnudeces femeninas y reaparecen las
alucinaciones táctiles relativas a la sensación de una mano pesada en
el regazo que ya había tenido una vez estando sola con su mucama.
Las imágenes
eran martirizadoras para ella debido a que las tenía cuando estaba en
compañía de otra mujer y pensaba que ésta tenía la misma imagen de
ella.
Las
alucinaciones táctiles y visuales aparecían casi siempre unidas,
relacionadas, y también comenzaron las alucinaciones auditivas con
unas voces que la fastidiaban y que ella no reconocía ni sabía
explicar. Cada uno de sus movimientos y acciones eran comentados y a
veces oía también amenazas y reproches.
Delirio y Alucinación
El delirio
está conformado por una serie de ideas que poseen certeza absoluta,
siendo el resultado de un juicio cualitativamente perturbado.
La
diferencia entre la idea obsesiva y la idea delirante radica en el
diferente grado de certeza que tienen.
La idea
delirante es egosintónica, obtiene total crédito en el yo mientras que
la idea obsesiva es egodistónica ya que se impone al sujeto quien no
tiene certeza de ella. La alucinación es una alteración cualitativa
de la percepción que implica la percepción de un objeto ausente en el
campo perceptivo.
Lacan hace
una objeción a la definición psiquiátrica, ya que esta implicaría una
linealidad entre el sujeto y el objeto a percibir, como si el solo
hecho de percibir tuviera que ser tal como se presenta en el campo
perceptual.
No hay
linealidad porque la percepción no es voluntaria sino que se encuentra
determinada por el inconsciente. Cada uno percibe de acuerdo al
contexto de significación o en términos freudianos de acuerdo al
contexto representacional. No hay una relación unívoca entre el
sujeto que percibe y el objeto a percibir, y si alguien percibe un
objeto ausente en el campo perceptual, por algo percibe ese objeto en
particular y no otro.
Freud define
a la alucinación como lo que la psiquiatría define como ilusión: dice
que son los errores que se producen en el momento de la percepción.
Delirio Interpretador de la Alucinación
Al hablar de
delirio interpretador de la alucinación Freud adelanta algo que va a
enunciar en "La pérdida de la realidad en la neurosis y en la
psicosis".
En la
psicosis hay dos tiempos: el primer periodo es cuando opera la
defensa y se produce la retracción libidinal que consiste en que la
libido es desligada de los objetos del mundo exterior y se dirige al
yo, apareciendo las alucinaciones como consecuencia del rechazo.
En un
segundo tiempo adviene el delirio y Freud dice "delirio interpretador
de la alucinación" porque la función del delirio es la de otorgar una
interpretación o explicación a o que se le presenta al sujeto sin
palabras. Aquí alude a que en la alucinación hay ausencia de
representaciones, y que esto que al psicótico le causa perplejidad,
inquietud y sufrimiento es apaciguado en este segundo momento
delirante que es restitutivo ya que el sujeto vuelve a conectarse con
la realidad.
Esto alude a
que hay una relación intrínseca entre alucinación y delirio, si hay
delirio es porque hubo alucinaciones lo que sucede es que muchas veces
este primer tiempo alucinatorio cursa silenciosamente y nos
encontramos con los pacientes en el periodo restitutivo que no pasa
inadvertido. Freud mismo dice que la sujeto no hablaba de las
alucinaciones.
Método
Aplicado por Freud
Freud
utilizó el método coercitivo o apremio porque las hipótesis que
trabajaba estaban referidas a que la psicosis estaba determinada por
una defensa psíquica relativa a un trauma infantil de carácter sexual
que era el de seducción.
Si hay
trauma y una defensa psíquica el método va a ser igual al aplicado en
la neurosis y con un buen resultado.
"Eran
simples reproducciones de una impresión real"
El aparato
psíquico se constituye por el recorrido del estímulo que es un
recorrido progrediente. El esquema del peine Freud lo extrae del
esquema reflejo, todo estímulo que entra a un organismo sale.
Este
estímulo que entra y va constituyendo el aparato no es tan sencillo
como el esquema reflejo porque produce inscripciones a las que llama
huellas mnémicas.
Estas
primeras huellas que se inscriben como consecuencia del ingreso del
estímulo son las que caen bajo la represión primaria constituyendo el
inconsciente estructural.
Luego de
estas huellas se van a producir ramificaciones que por represión
secundaria van a constituir el inconsciente dinámico.
Lo inherente
a la neurosis es que estas primeras huellas (representaciones cosa) no
acceden nunca a la conciencia y quedan como nódulo del inconsciente.
En el neurótico se produce la amnesia infantil, le es imposible
recordar lo que sucedió con anterioridad a los dos años y el que
recuerda es porque teorizó.
En la
neurosis el camino es progrediente, el estímulo que ingresa en el
aparato sale, es decir que se satisface encadenándose en
representaciones y emergiendo al preconciente-conciente. El estímulo
no circula solo en el aparato sino que se encadena en representaciones
que articulan el deseo, algunas emergen al preconciente-conciente y
otras se reprimen secundariamente.
En la
psicosis la estructura del inconciente es otra porque hay una falla en
la represión primaria, hay representaciones que debieron ser
reprimidas y no lo fueron, y por este motivo apareen en la conciencia.
En la
psicosis se produce una regresión tópica, es decir una regresión en el
aparato. En lugar de emerger las representaciones en el preconciente-conciente
como sucede en la neurosis, lo que emerge en la psicosis es el
percepto, un dato perceptivo.
Cuando se
inscribe una representación hay algo que cae y es el objeto. Lo que
queda es algo en lugar del objeto que es una huella de ese objeto, por
eso lo que se inscribe es la huella, esto es lo que hace que cuando se
inscriben representaciones retornen representaciones.
Hay una
representación fundamental que es la de la castración y en la psicosis
no se produce la inscripción. Esto imposibilita que se expulse algo
del orden del objeto y entonces retorna como un dato perceptivo,
retorna como objeto (voz, imagen, sensación).
Freud dice
que se produce una regresión tópica, la cual se caracteriza por
efectuarse a lo largo de una sucesión de sistemas psíquicos, pero no
sólo se manifiesta en procesos patológicos como las alucinaciones sino
que también se produce en el sueño cuando se produce la transmudación
de la representación en imagen.
Freud se
pregunta si sucede lo mismo en las alucinaciones y en el sueño. La
respuesta metapsicológica es que en la psicosis queda desinvestido el
inconsciente y sobreinvestido el preconciente-conciente porque hay una
falla en la represión primaria lo cual produce que aquello que debiera
estar inconsciente emerja.
En el sueño
queda desinvestido el preconciente conciente y sobreinvestido el
inconciente. En el estado del dormir el polo motor eta coartado y por
este motivo se produce la regresión al sistema de percepción.
Recuerdo que había reprimido
Freud
trabaja como si se tratara de una representación obsesiva y supone que
este retorno se produce debido a un suceso acaecido en la infancia en
donde la sujeto no se había avergonzado sino que, contrariamente a
esto, le habría sido placentero.
Freud
sostiene que si aquellas imágenes se habían repetido, esto se debía a
que se les había enlazado un gran interés. En aquel momento la
paciente había sentido vergüenza por aquellas mujeres y ella también
se avergonzaba de que la vieran desnuda.
Freud
trabaja el pudor como pudor obsesivo y la hipótesis era llegar al
suceso en el que no había habido pudor alguno y aparecen las escenas
vividas con su hermano.
Freud dice
que se trataba de un fragmento inmodificado del anterior recuerdo
reprochable y sentía la vergüenza que antes no había experimentado.
Freud puntúa
el momento en que la enfermedad desencadena a partir de una pelea
entre su hermano y su marido a raíz de la cual el hermano se vio
obligado a no volver a su casa. Las peleas familiares, cuestiones de
herencias, etc son motivos desencadenantes frecuentes en la psicosis.
Frase
que había reprimido
La paciente
habló de un momento en el que "se le aclaró todo", es decir se
convenció de que todos la despreciaban y mortificaban. Menciona un
comentario de su cuñada quien en un momento de la conversación dijo
"si a mí me pasara algo semejante no me preocuparía en modo alguno".
La paciente
sostiene que con esta frase la cuñada le reprocha el ser despreocupada
y dice que el tono con que habló la cuñada fue la que la convenció de
ello.
Freud le
preguntó por las frases anteriores a estas palabras de la cuñada y la
paciente recordó que había dicho "en toda familia pasan cosas que
deben ocultarse, pero si a mí me ocurriera algo semejante me tendría
sin cuidado".
Freud dice
que esta primera frase queda reprimida porque en su familia había
cosas que debían ocultarse y que eran las desnudeces con el hermano.
Esta frase se reprime por lo que actualiza, conservándose solo la
última parte que era insustancial en lo que se refiere a su
contenido. Por este motivo le fue necesario recurrir al tono de voz
con que habló su cuñada para darle a esta segunda frase la
significación de un reproche.
La primera
frase se reprime y produce un retorno alucinatorio, un retorno en
imagen. Esto confunde, porque si lo que se reprime es una frase como
puede ser el retorno externo al campo representacional.
Esto queda
sin trabajar por los elementos que tiene Freud, quien aborda el caso
como en una neurosis.
Freud no
tenía elementos para hacer un abordaje teórico y se le borra la
diferencia con la neurosis, pero la va a volver a instaurar al final
haciendo una comparación de la paranoia con la neurosis obsesiva.
Para la hipótesis de trabajo se toma que las alucinaciones no se
producen por el retorno de esta frase sino que el desencadenamiento se
produce por la pelea entre el marido y el hermano.
Análisis de las Voces
Freud parte
de que las voces eran pensamientos que se habían tornado audibles.
Estas voces decían "Ahí va la Sra. P" "Ahora busca vivienda", etc. y
como parte de esta hipótesis aborda el momento a partir del que
surgieron.
Había leído
un libro de Otto Ludwing y sale a dar un paseo durante el cual escucha
las voces por primera vez. Las voces repetían fragmentos de los que
acababa de leer, pero eran los fragmentos más significantes e
incidentales de la obra.
Otros
pensamientos y pasajes del libro habían sido reprimidos por lo que
actualizaban ya que el personaje del libro tenía semejanza con su vida
en aspectos y secretos de familia.
Freud dice
que por causa de la represión los pasajes inocentes que se enlazaban
con los objetados cobraron un esfuerzo para la conciencia que hizo
posible que fueran dichos en voz alta.
Freud
trabaja como en una neurosis y en el tratamiento lo que surge como
material relativo a las alucinaciones es el hecho de que ella recién
casada se había instalado con su marido en una casa en la que la
alcoba lindaba con una casa vecina. Esto hacía que presentara un gran
pudor sexual y la hacia preocuparse constantemente para que sus
vecinos no oyeran ninguna palabra o ruido a través de la pared. Esta
preocupación con los vecinos se transformó en desconfianza hacia
ellos.
Síntomas del retorno de lo reprimido y una consecuencia de una
transacción entre la resistencia del yo y el poder de dicho retorno.
Freud habla
de síntomas del retorno de lo reprimido como transacción entre la
resistencia del yo (hasta acá es igual que en la neurosis) y el poder
de dicho retorno.
La
transacción en la neurosis es entre el yo y el deseo o
representaciones que empujan. Aquí habla de la resistencia del yo con
el poder de dicho retorno porque alude al fracaso del yo en la
defensa.
El retorno
tiene este poder de irrumpir y esto del poder es lo que en "Perdida de
la realidad en la neurosis y en la psicosis" menciona como el poder
del ello.
En la
neurosis el yo doblega al ello mientras que en la psicosis el ello
doblega al yo.
En lugar de
ser efectiva la represión y hacer que aparezca como reproche interno,
lo que aparece es un retorno del reproche desde el exterior y Freud
dice que "el retorno es sin modificación alguna".
Procedimiento que actúa en la Paranoia para que un reproche sea
"reprimido".
El
procedimiento que actúa es la proyección y Freud hace una comparación
entre la Paranoia y la Neurosis Obsesiva hablando de tres momentos en
cada una de ellas.
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Neurosis Obsesiva |
Paranoia |
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Trauma Sexual
1)
Represión por formación reactiva.
Síntomas de la defensa primaria: desconfianza en
sí mismo, escrupulosidad, vergüenza, Salud Aparente.
2)
Retorno, formación de compromiso, transacción.
Idea Obsesiva.
3)
Síntomas de la defensa secundaria:
Prevenciones, Rituales y Compulsiones. |
Trauma Sexual
1)
Proyección.
Síntomas de la defensa primaria: desconfianza hacia
los otros, persecución.
2)
Retorno, fracaso de la defensa. Alucinaciones
visuales, auditivas o táctiles.
Faltan en la Paranoia
3)
Asimilaciones del yo al retorno:
Encuentran crédito en el yo.
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Freud
sostiene que tanto en la neurosis obsesiva como en la paranoia se
trata de un defensa relativa a un trauma de carácter sexual y quiere
demostrar que las defensas son diferentes.
Partiendo de
la defensa hay un primer momento en la neurosis obsesiva que es la
represión por formación reactiva. Una representación se mantiene
reprimida a partir de la acentuación de una representación contraria.
Los síntomas
de la defensa primaria son las formaciones de reacciones que son la
desconfianza, la escrupulosidad y la vergüenza. A este tiempo Freud
lo llama de "salud aparente".
En el mismo
nivel en la paranoia sitúa a la defensa primaria como la proyección
aunque a lo largo de Schreber le cambia el nombre porque este proceso
no puede mantener el de proyección.
En este
momento los síntomas resultantes de la defensa primaria son la
desconfianza hacia los otros y la persecución. Aquí se ve que hay una
diferencia sustancial entre la neurosis obsesiva y la paranoia, ya que
el obsesivo desconfía de sí mismo, es algo que cursa en forma interna
mientras que en la paranoia aparece dirigido hacia afuera, la
desconfianza es hacia los otros, y Freud sitúa también las ideas de
persecución.
En el
segundo tiempo de la neurosis obsesiva se produce el retorno de lo
reprimido, la represión no es eficaz y las representaciones emergen a
la conciencia a través de una formación de compromiso o transacción
apareciendo la idea obsesiva.
En el
segundo tiempo de la paranoia también hay un retorno pero Freud alude
al fracaso de la defensa. Si bien hay también un fracaso de la
defensa en el caso de la represión, Freud habla del fracaso de la
defensa en la paranoia porque en la neurosis obsesiva hay una
transacción en la que ambas partes del conflicto están involucradas
mientras que en el retorno que se produce en la paranoia hay un
poderío del ello sobre el yo, no es un retorno transaccional y tanto
es así que lo arranca de la realidad. Las manifestaciones del retorno
son las alucinaciones visuales, auditivas y táctiles.
El tercer
tiempo de las neurosis obsesiva es el tiempo de los síntomas de la
defensa secundaria. La actitud que toma el yo frente al retorno de lo
reprimido es la de inventar nuevas medidas defensivas que son los
síntomas de la defensa secundaria como las prevenciones, rituales y
compulsiones. Freud también los llama síntomas negativos porque se
trata de la actitud del yo frente a la representación sustitutiva. En
la neurosis obsesiva el proceso defensivo no cesa por parte del yo y
este es el motivo por el que hay menos manifestación de angustia, las
medidas defensivas van en aumento y la angustia aparee cuando estas
medidas fracasan.
En la
paranoia falta este tercer tiempo ya que el yo no se defiende frente a
esto que retorna porque esto le retorna desde el exterior.
Si bien
estos síntomas de defensa secundaria faltan en la paranoia, lo que hay
es una tercera fuente de formación de síntomas que se podría situar en
el nivel de la defensa secundaria pero esta tercera fuente de
formación de síntomas de la paranoia tiene características totalmente
diferentes.
Esta tercera
fuente de formación de síntomas de la paranoia consiste en la
asimilación o adaptación del yo al retorno, esto que retorna obtiene
crédito en el yo y esto tiene que ver con la certeza.
Si hay un
retorno con certeza y que por lo tanto no es cuestionable la
alternativa que le queda al yo es adaptarse a esto que retorna y acá
aparece el delirio que se ubica como tiempo restitutivo.
El delirio
es una consecuencia del retorno porque es la alternativa del yo frente
al retorno. Esto hace a la egosintonía o egodistonía del retorno, en
la neurosis obsesiva el retorno de lo reprimido molesta y por eso el
yo se quiere desembarazar, pero en la psicosis la adaptación del yo al
retorno es tal que lo que hace es desconocer todo grupo de ideas que
contradiga al retorno que es la formación delirante. Con esto Freud
da la pauta de que no se puede absorber a un psicótico por el delirio,
no se puede abordar al psicótico a través de los retornos.
Ms.
Lic. Roberto Pablo Cardozo
Costa
Rica
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